jueves, 30 de diciembre de 2010

Las enigmaticas piedras de los vettones

Una cultura casi desconocida sembró la Península Ibérica de enigmáticos animales de piedra cuyo significado o propósito aún siguen siendo materia de debate para los arqueólogos. Son los vettones.

Uno de los fenómenos arqueológicos relacionado con los celtas más importantes de España tiene que ver con las representaciones escultóricas de los pueblos prerromanos que habitaron entre el Duero y el Tajo, en la meseta; los vetones. Toros, jabalíes, cerdos, osos, tal vez elefantes... Esculturas toscas de granito, de distintos tamaños y encontradas en tan diversos ámbitos que los investigadores aún no se han puesto de acuerdo en su significado — puede que fueran varios los motivos de su fabricación?—. Son los llamados “verracos” que es como se conoce a esta cultura que reúne más de 400 ejemplares en una estrecha franja de piedra y monte. Corresponden al trabajo de un grupo de artesanos que labraba la roca y que proveía a los vetones de estas figuras misteriosas, cuyo sentido aún no ha sido desvelado.

Hace 2.500 años...
Los vetones eran celtas, vivían de la ganadería y se preparaban para ser soldadas de postín. Celebraban ritos iniciáticos para los futuros guerreros en saunas excavadas en la roca y adoraban a las fuerzas de la naturaleza celebrando sacrificios animales y humanos en altares rupestres. Se repartieron por el territorio extendido entre el Duero y el Tajo, lo que ahora es Toledo, Cáceres, Salamanca, Ávila, Zamora, Segovia y las provincias portuguesas de Tras-os-Montes y Beira Alta. Construyeron sus ciudades fortificadas (oppida) más importantes en el valle abulense de Amblés, en montes colindantes a las sierras que rodean la capital de Ávila. En este marco se tallaron los verracos, considerados la expresión plástica más representativa de los vetones.
La curiosidad por estas esculturas milenarias ha respondido a patrones varios. Los romanos utilizaron la figuración de toros y jabalís de reducidas dimensiones en sus necrópolis, a modo de cistas y cupae —¿símbolo del enterramiento de alguien cuyos ancestros vetones adoraban a estos animales, igual que ahora se hace con la Cruz?—, o bien usarlas como sillares en la Edad Media en construcciones importantes, como la muralla de Ávila o varias iglesias de ésta y otras capitales y pueblos de la zona —quizá con el despectivo propósito de ahorrarse en pulir piedra cuando ya disponían de elementos de buena roca y, además, labrados—. Y, como los siglos dan tantas vueltas al arte, a partir del siglo XVI las familias nobiliarias los situaban en los jardines de sus sus palacios — reconocimiento a su valor artístico, a su antigüedad, o por una atracción del misterioso poder de estas esculturas milenarias hacía los ricos estamentos?—. Las pruebas arqueológicas y, a partir del siglo XV, la documentación de los cronistas, sitúan la construcción de estas esculturas en la Edad del Hierro, a partir del siglo V-IV a. de C. Sólo desde finales del siglo XIX, época en que surge la figura del investigador arqueológico se han realizado excavaciones más sistemáticas en los castros vetones, intentando descubrir algo del pasado de estos pueblos ganaderos y guerreros, y encontrándose con una cultura llena de enigmas y dudas.

¿Idea o figuración?
Entre dioses y hombres siempre ha habido una extraña relación. Temor, amor, miedo, petición, protección... distintas caras de una misma moneda en la que las circunstancias que nos rodean son fundamentales. En el caso de los celtas, las fuerzas de la naturaleza eran el misterio de la lluvia y de los ríos, la energía del Sol y la Luna, y la fuerza pétrea y el poder de los animales. La comprensión de lo que ocurría influía hasta transformar los elementos cotidianos de la existencia en objetos de culto.
¿Culto al toro o a la piedra? ¿O a ambos? Es una de las incógnitas de los verracos. Figuras esquemáticas, simples, muy geometrizadas; tanto, si las comparamos con las representaciones ibéricas de la misma época, que es casi imposible relacionarlas. ¿Cuestión de riqueza, de medios, de torpeza, o se trata de una visión buscada, de la mera representación de una idea sin un afán figurativo? Las relaciones de los celtas con la naturaleza fue tan acusada que puede que la idea sea sólo la conjunción de dos elementos naturales, fundamentales en su vida: la roca sobre la que construían sus poblados, que les protegía, y el toro, animal sagrado en mitologías clásicas, cargada, en este caso, de un componente sociológico que no se puede obviar: una de sus fuentes de riqueza era la ganadería.
Las piedras en el culto y el propio culta a las piedras también se han relacionado con las corrientes de agua. Por ejemplo, en el castro de Ulaca (Solosancho, Avila) se halló un verraco cerca de un manantial, y junto al castro de El Raso (Candeleda, Avila) también se encontró un ejemplar al lado de un río, junto al Santuario prerromano de Postolabosa. La presencia de es tas esculturas en extensas praderas, a modo de hitos en el paisaje, y algunos cerca de los poblados e incluso dentro de los mismos, se ha interpretada coma una sacralización de los mismos, en relación con la protección tanto del ganado como de los hábitats. Han pasado más de setenta años desde que el arqueólogo Juan Cabré, uno de los primeros que excavó los castros vetones, destacaba la función mágico-religiosa de estas figuras zoomorfas, relacionándolos con ritos de protección del ganado, fertilidad y reproducción de la especie. Se han encontrado esculturas en zonas de pastos especialmente ricas, en las cercanías de cañadas medievales, en las lindes de las tierras y de marcándolas — modo de hitos sagrados—. Hay teorías que indican, incluso, que los verracos trataban de señalizar las posesiones de los grandes guerreros (los privilegiados en la escala jerárquica de los poblados), como símbolo de su estatus social. Lo que aún no se ha confirmado es si, en realidad, los toros y verracos hallados se situaron en esos lugares en sus orígenes o si, por el contrario, han sido desplazados de su ubicación original a lo largo de los siglos. De algunas sí que se conoce con certeza su desplazamiento, lo que pone en duda a ubicación original del resto. Lo que será muy difícil averiguar es el cuándo y el por qué.

Piedra, muerte, ritual

Las Vetones incineraban a sus muertos. Era un ritual céltico cuyo origen se puede encontrar en el corazón de Europa, en la cultura de los Campos de Umas. Los más poderosos guerreros se llevaban a la tumba su ajuar, quemado en una pira, frente a todos, tras estar en un altar de piedra, según los historiadores romanos, esperando a que las aves psicopompas se llevaran sus entresijos a otra vida.
Las excavaciones arqueológicas han contribuido a desvelar ciertas incógnitas de la vida y costumbres de los vetones. Es el caso del castro de la Mesa de Miranda (Chamartín de la Sierra, Ávila). Descubierto por Antonio Molinero en 1930, fue excavado por éste junto con Juan Cabré, que también se había encargado de otra gran labor en este campo; las excavaciones arqueológicas en el castro y la necrópolis de La Cogotas (Cardeñosa, Ávila). El importante cementerio de La Mesa de Miranda, conocido como “La Osera” junto con el de Las Cogotas, han aportado ricos datos sobre los vetones, como la estructura piramidal de lo poblados y la importancia de guerreros y artesanos en el escalafón social. Sin embargo, la evidencia de que los verracos tengan relación con elementos funerario no se basa en necrópolis vetonas, sino en los ejemplares encontrados en Ávila, procedentes de un cementerio romano de los alrededores de la basílica románica de San Vicente, enfrente de la muralla.
Las referencias acerca de las rituales vetones quedan patentes por la existencia de santuarios al aire libre, labrados en la misma roca del terreno. Es el caso del altar prerromano encontrado en San Mamede (Villardiegua de la Ribera, Zamora), el portugués de Panoias (Vila Real) o el altar de sacrificios del casto de Ulaca (Solosancho, Ávila), Este último es el más conocido por su situación, en el núcleo más grande de toda la zona habitada por los vetones, y portados los elementos que lo rodean. El altar rupestre está excavado en la roca del terreno y está rodeado por un espacio “sagrado”, o nemeton. Se compone de una superficie con dos pares de escaleras talladas que conducen a una plataforma con varias cavidades comunicadas en si. Su carácter sagrado ha sido determinado por paralelismos con el altar encontrado en el Castro de Panoias, que contiene inscripciones romanas aludiendo a sacrificios animales y humanos, en el ámbito de las culturas y dioses celtas. Se piensa que puede tratarse de un culto relacionado con el toro o con la Luna, por su situación en una de las zonas más elevadas de oppidum. El historiador romano Estrabón aludía en sus escritos a creencias relacionadas con el plenilunio en toda esta región. Tambien el arqueólogo Juan Cabré destacaba su exaltada heliolatría debido a unas cerámicas encontradas en Ciudad Rodrigo (Salamanca) y en armas del castro de Las Cogotas con motivos solares.
Respecto a otros cultos de significación astral, el arqueólogo F. Fabián afirma que unas piedras hincadas que denotan una diferenciación jerárquica de las zonas de la necrópolis de la Osera, están relacionadas con una constelación celeste.

domingo, 26 de diciembre de 2010

miércoles, 22 de diciembre de 2010

martes, 21 de diciembre de 2010

Celebracion del solsticio en casa

Dado que vivimos en una sociedad cosmopolitica y cerrada en gigantescas ciudades. Dado que a todo esto habría que sumarle la imposibilidad de muchos de nosotros para encontrar gente afín a nuestra conciencia espiritual, imposibilitando el poder crear un grupo de festejo o trabajo, con el cual poder celebrar los rituales sagrados de nuestra sangre.
Desde la FRS os vamos a proponer un ritual familiar o individual para poder realizar en vuestras casas, que sustituya el festejo mayoritario del grupo.
Sé que somos insistentes y pesados, pero queremos recordar una vez mas, que la ritualización de los festejos no ha de conllevar un concepto religioso de los mismos, sino únicamente una forma de celebrar, recordar y acercarnos a las tradiciones, leyendas y mitologías de nuestro pueblo.
Hace algunos días propusimos a todos nuestros lectores, la creación de un “Belén pagano” que simbolizara un dolmen (puerta al mundo de los dioses).
Ese dolmen o lugar espiritual, será nuestro lugar de celebración. Así pues, llegado el momento de la noche del solsticio, nos reuniremos con la familia (sangre), y prenderemos una vela que simbolizara el fuego del sol en la noche mas larga.
Ese fuego representara la llamada solar, la energía que dará fuerza cósmica al dios Gautúr para que destruya a los enemigos del mundo. (Gens – etnia / Othal – Patria)
Gautur era uno de los múltiples nombres que tenia el dios Odin, el cual está estrechamente relacionado con la variante Gaut, deidad de los godos conocida igualmente por algunos semi-nombres mas tardíamente, tales como: Gautur, Gutar, Gautayr o Gautr.
Reunidos y momentos antes de prender la llama solar ante la puerta del dolmen, recitaremos una oración:

Gautúr dios del sol, padre de la esvástica solar
Guía tu alma en esta noche de tinieblas, hacia la luz
Alza tu lanza contra los gigantes de la noche que atacan el mundo
Y renace victorioso con fuerza tras la batalla.
Que este fuego que prendemos en tu nombre té de vigor

Tras pronunciar esta oración de apertura, prenderemos la vela momentos antes de cenar.
Recordemos que según Jordanes, las noches de los solsticios y demás rituales godos, se terminaban con un banquete cúltico en honor de los dioses.
Una vez terminada la cena, procederemos a brindar por la victoria del sol (gens/ pater/ padre / étnico), realizando un discurso ante la llama sangrada.

Hoy nos hemos reunido para celebrar el solsticio de invierno
La fuerza del sol y de su dios regente Gautúr renacerá con heroicidad
Tras vencer en una batalla cósmica a las fuerzas de la noche.
La esvástica solar, nuevamente reinara n el cielo
La espada del dios de la raza
La lanza llameante de luz, se alzara gloriosa de las mil batallas
Reclamando su trono en el cielo azul.
Gautúr el dios padre de nuestra sangre vencerá a los demonios

Pero no combate en solitario.
Cada año , los espíritu de todos nuestros antepasados, luchan junto a el
Cada año, los grandes titanes de nuestras mitológicas, luchan junto a él
Cada año, los pilares gigantes de nuestra estirpe, Gothus, Valagothus y Armenon
Luchan junto a él
Cada año, nosotros acudimos a festejar su victoria de fuego, y luchamos junto a él.

Concluida la ceremonia, podemos dejar que la vela se consuma acompañando así durante toda la noche al triunfo de la rueda solar. O bien podemos apagarla ante las puertas de nuestro dolmen casero, realizando en privado algún deseo.
El humo simbólicamente unirá nuestra petición con el mundo de los dioses a traves del humo, exactamente igual que pensaban los pueblos celtiberos con las incineraciones de los cadáveres.

Este sencillo ritual de conmemoración, puede ser realizado por familias en privado, enseñando de esta forma a los hijos pequeños y jóvenes, los pilares sobre las antiguas tradiciones de nuestros antepasados, ya fueren estos godos, celtas o hispano romanos.
Igualmente puede ser una buena ocasión para quedar con amigos próximos a nuestras ideas y gustos espirituales, celebrando una reunión /cena a la que daremos un carácter mas profundo de unión con el pasado y celebración del solsticio. Confiando así que este ritual se transforme en tradición para todos los años. Y esperando igualmente que la celebración del mismo, pueda inducir a algún asistente neófito por el interés de las tradiciones de su pueblo al que esta unido por medio de la sangre que porta.

Desperta Ferro nos desea Feliz Saturnalias


lunes, 20 de diciembre de 2010

Ritual neo-godo para el solsticio de invierno

El solsticio de invierno, es una festividad de conmemoración, y como tal tiene que ser tratada. Partiendo de esta base, describiremos un pequeño ritual de apertura hacia el solsticio en si y lo que ha de representar.
El Ufargauta se reunirá con su equipo de trabajo en su Alhs Gothorum. Una vez preparado su altar o mesa de trabajo, como se describió en él capitulo correspondiente, comenzará la ceremonia de apertura hacia el solsticio.

Con incienso aromatizaremos el lugar, para posteriormente realizar un fuego ritual en nuestro cuenco u hoguera si se pudiera.
Tras esto, el sacerdote se dirigirá a los dioses por medio de una oración.

Gautúr dios del sol, padre de la esvástica solar
Guía tu alma en esta noche de tinieblas, hacia la luz
Alza tu lanza contra los gigantes de la noche que atacan el mundo
Y renace victorioso con fuerza tras la batalla

Que este fuego que prendemos en tu nombre té de vigor


Finalizada la oración, procederemos a tomar la espada sagrada del altar, y clavarla en el suelo. Derramando junto a ella y en forma de circulo, una copa de vino que simbolizara sangre (antaño de sacrificios).
Seguidamente, el ufargauta, quemara unas ramas de paja o trigo, de tal forma que prendan sin llama. Pasando en un acto de purificación del alma las puntas en brasa entorno a los asistentes. Simbolizando una quema de las malas energías, y preparando a los hombres y mujeres para el comienzo de un nuevo ciclo victorioso heroico y solar.
Para finalizar, el sacerdote se dirigirá a los asistentes con estas palabras


Hoy nos hemos reunido para celebrar el solsticio de invierno
La fuerza del sol y de su dios regente Gautúr renacerá con heroicidad
Tras vencer en una batalla cósmica a las fuerzas de la noche.
La esvástica solar, nuevamente reinara n el cielo
La espada del dios de la raza
La lanza llameante de luz, se alzara gloriosa de las mil batallas
Reclamando su trono en el cielo azul.
Gautúr el dios padre de nuestra sangre vencerá a los demonios

Pero no combate en solitario.
Cada año , los espíritu de todos nuestros antepasados, luchan junto a el
Cada año, los grandes titanes de nuestras mitológicas, luchan junto a él
Cada año, los pilares gigantes de nuestra estirpe, Gothus, Valagothus y Armenon
Luchan junto a él
Cada año, nosotros acudimos a festejar su victoria de fuego, y luchamos junto a él.


Finalizado el “discurso”, prenderemos una rueda solar; celtica o esvástica hasta que las llamas la consuman.
Dando tras ello pie, a un banquete cultico como los descritos por los clásicos en el pueblo godo, en honor a las deidades de nuestra estirpe, sus héroes, dioses, gigantes y titanes.
Donde los amigos entablen alianzas de amistad y compartan la carne y bebida en un festín en honor al dios de la raza. Y donde no han de faltar los brindis de bebida en su honor.

HAIL GUTAR!!!

Teolfo Rodriguez - Religión de los godos

domingo, 19 de diciembre de 2010

Feliz Solsticio 2010

sábado, 18 de diciembre de 2010

jueves, 16 de diciembre de 2010

Solsticio de invierno en nuestras casas

Estamos en unas fechas muy señaladas, donde la mayoría de los países occidentales celebramos la navidad, el nacimiento del hijo de Dios.
Durante muchísimo tiempo, cuando formábamos parte del ya desaparecido FCP, pensábamos que la mejor forma de luchar por el resurgir de un paganismo identitario vinculado a la espiritualidad del hombre europeo, era atacar al cristianismo de forma voraz.
El tiempo ha pasado, todos o casi todos nosotros hemos madurado en ese sentido y a día de hoy pensamos que la mejor forma de encontrar nuestro yo identitario, es defendiendo y protegiendo nuestra identidad por medio de rituales y tradiciones contemporáneas, sin que esto signifique odio u rechazo hacia el cristianismo.
Una buena muestra de lo que hablamos es la iniciativa de transformar el culto tradicional del Belén o misterio del nacimiento, en una representación del solsticio, algo mucho mas identitario y que a su vez forma parte de nuestra esencia cultural como pueblo europeo.
Desde hoy esto puede ser una nueva tradición identitaria, que por medio del boca a boca, se extienda por toda la península, y a su vez por el viejo continente, siendo quizás dentro de unos años algo común en bastantes hogares de nuestras naciones.
Al representar el solsticio de invierno en todos nuestros hogares, no solo estaremos recordando la fecha en cuestión, sino que posiblemente mucha mas gente, amigos o conocidos que visiten nuestras casas y pregunten, al informarse del acontecimiento cultural vinculado a nuestra identidad espiritual como pueblo (solsticio), se animen y decidan resucitar y seguir esta nuestra tradición vinculada o inspirada en los ancestrales acontecimientos a los que nuestra esencia identitaria nos vincula por medio de la herencia de sangre indoeuropea.
La representación del solsticio, estará representada, valga la redundancia, por un dolmen.
A titulo personal hemos acompañado con dos figuras sacadas de nuestra historia; un guerrero cantabro astur, y un sacerdote representado por medio de la figura del arquetu.
El Arquetu es un personaje de la mitología cantabro - castellana vieja, que representa el ahorro y la ayuda para aquellos que gasten de forma equitativa y razonable sus dineros.
Castiga a aquellos que derrochan y malgastan lo que tienen, y como ya hemos dicho, ayuda con su cofre de monedas de oro, a aquellos que necesitan de su ayuda.
Algo muy propio y “revincicativo” en estos días, donde el consumismo de un mundo globalizado y materialista se dispara hasta limites insospechados.
Para el día del solsticio, y acompañados de nuestra familia, encenderemos una vela a las puertas del dolmen que simbolizara el nacimiento del sol eterno, el sol invicto. Zeus, Wotan, Júpiter, el Lug de nuestros celtiberos nacionales, o el Gautúr /Gutar de nuestros viejos visigodos paganos.
Dejándola encendida durante toda la noche, y apagándola llegado el momento en compañía de los nuestros.
Igualmente proponemos un juego tradicional, y este no es otro que pedir algunos deseos simbólicos al apagar la vela, cuyo humo pasara a través de las puertas del dolmen uniéndolo simbólicamente con el mundo de los dioses.
Recordamos una vez mas que todos estos rituales no han de ser vistos como mitologías religiosas, sino como tradiciones vinculadas al recuerdo de nuestra herencia histórico identitaria. Sabemos que no ocurrirá nada, que no se cumplirán nuestros deseos, y que el humo no trasportara nuestras plegarias al mundo de los dioses.
Simplemente jugamos con el recuerdo de estos para que no desaparezca. Ritualizando algunas cosas exactamente igual que se ritualiza un brindis en navidad, o en alguna cena donde los comensales proponen un deseo vinculándolo a ese brindis.
Proponemos que nos mandéis vuestras creaciones identitarias a:

sábado, 11 de diciembre de 2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

Castilla medieval - Siglo XIII

El grupo de recreación histórica basado en la Castilla medieval del siglo XIII, los caballeros del Duero. Se reunieron hace algunos días coincidiendo con las primeras nevadas del invierno, para festejar una de sus reuniones.

Batalla de Groenlo

No solemos tratar demasiado la época del siglo de oro español, la razón no es ni mas ni menos que la falta de esa época de una espiritualidad pagana destacable.
No obstante hace algunos días tuvo lugar un acontecimiento histórico en pleno siglo XXI, fue la representación por parte de grupos de recreación de toda Europa de la batalla de Groenlo en Holanda.
En dicha batalla o cerco a la ciudad, participaron las conocidas a la par que temidas por su eficiencia militar, tropas de los tercios viejos de infantería española, mas conocidas como tercios de Flandes.
Desde España diferentes agrupaciones nacionales encargadas en divulgar y revivir el pasado del siglo de oro español, acudieron bajo la invitación de nuestros hoy amigos holandeses, para celebrar dicha batalla como parte de la identidad bélica de los pueblos de Europa, tristemente enfrentado hace años, y afortunadamente hoy unidos y hermanados.
Nuestro país vuelve a entrar en la historia europea como parte creadora de la misma, y es que bajo acontecimientos como estos se demuestra que España es parte de la identidad histórica de Europa, sin la cual el viejo continente estaría cojo y falto de algo.
En el siguiente video se pueden ver con total claridad a las tropas españolas bajo los estandartes de la cruz de borgoña.

jueves, 9 de diciembre de 2010

La princesa vikinga de Castilla

En otoño de 1257 una gran nave vikinga se hizo a la mar desde el puerto de Bergen en dirección al sur. A bordo viajaban altos dignatarios del reino noruego, encabezados por el obispo Pedro de mar, nobles, damas y un centenar de caballeros, encargados de vigilar y cuidar un valioso cargamento: oro, plata, pieles y otros bienes que constituían el ajuar y la dote de la más encumbrada pasajera de la nave, la princesa Cristina, hija del Rey Haakon Haakoson El Viejo.
Tras varios días de navegación, la nave, impulsada por el viento y el esfuerzo de los remeros, llegó hasta el puerto inglés de Yarmouth. Desde allí, atravesó el Canal de La Mancha hasta recalar en Le Havre. Don Fernando y el noble noruego Thorleif El Enojado se dirigieron a París por el Sena para entrevistarse con el monarca francés, mientras la tropa se ocupaba de adquirir caballos para reforzar la ganadería que habían traído a bordo. Les esperaba un largo camino por tierra.
Siguiendo las indicaciones del rey galo, el cortejo evitó la ruta de Gascuña y cruzó Francia hasta Narbona para pasar los Pirineos por el este y entrar en los dominios de Jaime I de Aragón. Pese a lo duro del camino, “la joven doncella resistió bien el viaje, y tanto mejor cuanto más lejos iban”, según narró Sturla Thordarson, el autor de la saga islandesa del rey Haakon (Hákonar saga Hákonarsonar), del grupo de las sagas de reyes, escrita apenas siete años después del largo viaje y, por tanto, fuente historiográfica más fiable.
Cristina, entonces de 24 años, era una rubia alta, de largas trenzas y ojos azules, que iba a desposarse con un hermano del rey de Castilla, Alfonso X, más tarde llamado El Sabio. Se trataba de un hecho totalmente inusual.
Hasta no hacia mucho tiempo los noruegos sólo aparecían en las costas septentrionales de la península ibérica en operaciones de saqueo que asolaban las poblaciones del litoral cantábrico, principalmente las gallegas. Tenían una bien ganada mala fama entre sus pobladores.
La presencia de los antiguos salteadores en esta pacífica y exótica comitiva, son sus coloridos y suntuosos despliegues, despertaba la curiosidad y la excitación de los catalanes.
“En cuanto el conde de esta ciudad (Gerona) oyó que llegaba la princesa Cristina, salió a caballo hasta dos millas fuera de la ciudad, junto con el obispo y 300 hombres”. Cuando los viajeros llegaron a Gerona, el conde asió una brida del caballo de la princesa, el obispo la otra y de este modo la condujeron hasta el centro de la ciudad, donde estaba su alojamiento. “Así con tantos honores fue recibida en todo los lugares adonde iba”, señala el cronista.
En el camino, a tres millas de su destino, le salió al encuentro Jaime I, suegro del rey castellano, con tres obispos y un enorme séquito y la saludó con los mayores honores.
“En todas las ciudades por donde pasaban salían al encuentro de la princesa y su séquito los caballeros y barones, tal como había ordenado el rey de Aragón”, cuenta la saga islandesa.
El 22 de diciembre, ya en Castilla, llegaron a Soria, donde las recepciones no fueron menos fastuosas que en el Reino de Aragón. Luis, hermano del rey castellano, y el obispo de Astorga salieron a darles la bienvenida. Celebraron la Nochebuena en Burgos, en el Monasterio de Las Huelgas, donde se encontraba Berenguela, hermana del rey castellano y futuro marido de Cristina.
Allí oyeron misa y la infanta Berenguela le regaló un cáliz, siete sillas de montar a mujeriegas, lujosamente decoradas y un dosel para el viaje a Palencia, como el que usaba ella.
El mismo día que Cristina y su séquito salían en dirección a Palencia, el rey se ponía en marcha desde esa misma ciudad para ir al encuentro “con un magnífico ejército”. Cuando se encontraron a medio camino, “la saludó como a su propia hija –dice la saga- y él mismo llevó la brida del caballo de la princesa, conduciéndola hasta la ciudad”.
Tras varios días de descanso, el Rey Sabio cabalgó con Cristina hasta Valladolid, donde “se les dio un espléndido hospedaje y la colmó de tantos honores que nadie ha ido allí, hombre o mujer, que haya sido tratado tan magníficamente”, describe el cronista. La operación planeada por el monarca castellano se encontraba en su punto álgido.
Alfonso aspiraba a ceñirse la corona de emperador germánico porque era nieto de Federico II, fallecido en 1250. Uno de los monarcas influyentes en Europa era el noruego Haakon Haakonson, con quien le convenía al castellano reforzar una alianza que ya existía, pues Haakon recibía pensiones de Alfonso a cambio de su lealtad.
Para llevar a cabo su plan de emparentar con el nórdico, Alfonso utilizó las conexiones de Sira Ferrant, uno de sus consejeros que había estudiado en La Sorbona de París con Pedro de mar, consejero real noruego, quien luego encabezaría el cortejo que llevó a la princesa Cristina a Castilla.
En 1256, el rey Alfonso X despachó una comisión regia liderada por don Fernando o Ferrando, que citan las crónicas, a fin de proponer a Haakon el matrimonio de su hija con uno de sus hermanos, el que ella escogiera.
El monarca noruego estaba de acuerdo con su par castellano en su deseo de abrir su país a Europa, de modo que aceptó encantado el ofrecimiento de emparentarse con una de las monarquías más prestigiosas del continente.
Haakon IV era hijo ilegítimo del rey Haakon Sverrison. Desde los 13 años, en 1217, y a lo largo de casi medio siglo, reinó uno de los monarcas más progresistas de Noruega. Fue, sobre todo, el fundador de una dinastía de cuatro soberanos, cuyos reinados se extendieron por todo el Siglo XIII y comienzos del siguiente y que propiciaron el surgimiento de un siglo de oro de las letras noruegas; en esa centuria se “importó” el espíritu cortés que había nacido siglos antes en Francia, y la literatura consiguiente. Se tradujeron muchas obras del latín y del francés y, en general, se produjo una ola de refinamiento en el reino nórdico. Todo esto contribuyó a que este pueblo escandinavo comenzara a abrirse culturalmente hacia el exterior.
En la capital vallisoletana estaban los cuatro hermanos del rey entre los cuales Cristina tenía que elegir a su consorte. Alfonso hizo las presentaciones, “pasando revista ante la princesa de todos sus hermanos, hablándole del carácter de cada uno de ellos”.
Federico, el mayor, valiente e intrépido, buen caballero, buen juez y excelente deportista, pero con un labio leporino, a consecuencia de una herida en combate.
Fadrique, el mejor jinete, quedaba fuera de la elección porque se había sublevado contra el rey.
Don Sancho, arzobispo de Toledo, dijo el rey que era “hombre bueno y digno”.
Y de Felipe, que había sido “elegido para arzobispo de Sevilla, pero que su naturaleza no era para ser clérigo”. Lo suyo era la caza con halcones y con perros. “También dijo que era el mejor para luchar contra osos y jabalíes, estaba siempre de buen humor, era muy cortés y excelente en sobriedad”. Dijo también que era el más fuerte de todos los hermanos y un noble caballero, además de sus cualidades físicas, Felipe había estudiado en La Sorbona parisina en 1244.
Por la intervención del rey Alfonso, no caben dudas de que Felipe era el escogido por el monarca castellano para desposar a la princesa vikinga, la elección estaba cantada. A los noruegos “le pareció que este hermano era el más le gustaba al rey (Alfonso) y también fue así para ellos y para la princesa”.
Es probable que a la noble nórdica, Felipe le recordara a su hermano Haakon el Joven, también gran jinete y cazador, que había muerto hacía pocos meses, cuando era apenas un adolescente, de una misteriosa dolencia. La embajada castellana, que estaba en Noruega entonces, mandó a su médico a visitar al joven príncipe. La crónica dice que el médico castellano le dio al heredero un medicamento, que lejos de aliviarlo, empeoró su estado y murió a los pocos días, no se sabe si a consecuencia del remedio, o a pesar de este.
El miércoles de Ceniza se prometieron Felipe y Cristina. La princesa le pidió a su futuro consorte que mandara cosntruir una iglesia en honor del santo rey Olav, patrón de su país, a lo que el infante Felipe accedió. El 31 de marzo de 1258 se celebraron los esponsales y la pareja pasó a residir en Sevilla.
Poco más se sabe de la vida de la princesa noruega en la capital hispalense. Vivió recluida en el suntuoso palacio de Biorraguel, en la Collación de San Lorenzo, propiedad del cuñado de la princesa nórdica, don Fadrique, en el que ya había vivido el flamante esposo. Poca o ninguna vida social se le conoce a doña Cristina, porque los castellanos habían adoptado la costumbre misógina de sus adversarios árabes de encerrar a sus mujeres, que sólo salían para ir a la iglesia o a alguna fiesta de la Corte. En cambio, los hombres, viajaban con frecuencia en operaciones de guerra o de caza, por lo que la compañía de su marido debió ser escasa.
Al parecer, la princesa, visitaba con frecuencia la iglesia de San Lorenzo, una antigua mezquita en la que don Felipe había mandado entronizar una gran imagen de la Virgen de Rocamadour, traída por él mismo de París.
Cuatro años después de haber llegado a Sevilla, Cristina, con solamente 28 años, murió sin dejar descendencia. Su cuerpo fue transladado al pueblo burgalés de Covarrubias, de donde era abad don Felipe. En su colegiata depositaron los restos en un sarcófago de piedra.
Una estatua, obra de Britt Sorensen, emplazada frente al templo muchos siglos más tarde, en 1978, recuerda a la exótica e infortunada infanta castellana. Según la leyenda romántica, Cristina murió de tristeza, de morriña de su tierra y del insoportable calor sevillano, al que la nórdica no estaba habituada, pero en su ataúd, abierto en 1958 para comprobar la identidad del cadáver, se encontró junto a su cabeza un pergamino con versos y tres recetas para el mal de oidos. Es probable que muriera por una infección auditiva que suele provocar insoportables dolores.
Felipe nunca cumplió su promesa de edificar una iglesia en honor del santo rey noruego. Poco después, el infante contrajo matrimonio con Leonor Ruiz de Castro y Pimentel, de la familia de los Lara, con quien si tuvo descendencia y su primera esposa pasó al olvido.
La Crónica de Alfonso X narró una versión legendaria muy distinta de la registrada en la saga islandesa. Según esta, el rey Alfonso, harto de esperar sin éxito que su mujer, Violante de Aragón, hija de Jaime I, le diera herederos, planeó repudiarla y casarse con una princesa noruega. Para ello, envió allí una embajada y el rey Haakon aceptó, encantado de dar por esposa al rey castellano y aspirante a la corona del emperador, a su hija Cristina. Pero cuando la princesa nórdica llegó a Castilla, Violante había dado a luz a Berenguela, la primogénita del matrimonio real, por lo que Alfonso tuvo que apañar la situación ordenando a uno de sus hermanos que contrajera matrimonio con la noruega.
Esta versión es imaginaria, ya que en 1258, fecha de la llegada de la princesa nórdica a España, doña Violante ya tenía tres hijos, dos mujeres; Berenguela y Beatriz, y el primogénito heredero de la Corona, Fernando de la Cerda.
Más de siete siglos más tarde, la Fundación que lleva el nombre de la infanta, constituida en 1992, se propuso erigir una capilla en honor al santo noruego, y en el año 2002 se presentó el proyecto. San Olav, “rey perenne”, santo patrono de Noruega y antiguo predador vikingo de las costas asturianas, tuvo precisamente en España, durante una de sus correrias, la “aparición” en la que una voz le dijo que volviera a su tierra para ser “rey perpetuo de Noruega”. Ciñió la corona entre 1015 y 1028. Un milenio después, Olav Haraldsson, tiene una capilla en el centro de Castilla.
Fundación Princesa Kristina de Noruega
"El viaje de la Princesa Cristina a Valladolid, según la saga islandesa del rey Haakon" V. Almazán

sábado, 4 de diciembre de 2010

viernes, 3 de diciembre de 2010

Investigando los orígenes de Gausón el astur

Desgraciadamente, Gausón es un héroe casi olvidado por los historiadores, no se porque, posiblemente porque no abundan las fuentes clásicas que documenten su existencia, ó bien si las hay solo lo, mencionan de paso. La Enciclopedia Asturiana dice de Gausón lo siguiente:

"En la lucha por la independencia contra los romanos, se cita, en
Lusitania, a Viriato, y en Cantabria, a Corocota. Hay muy pocas
noticias sobre el caudillo de los astures, llamado Gausón.
Lo mencionan en la antigüedad historiadores como Dion Casio, Floro,
Livio, Liciniano, Plinio y Tolomeo. Pero, entre todos, aportan
escasos datos. Se sabe que tomó parte muy activa, dirigiendo a los
astures, en las guerras de los años 29 y 27 a. de C.; sobrevivió a la
guerra del año 26. Orosio dice que los cántabros resistieron más en la
guerra, y esto da motivo para suponer que el caudillo astur Gausón,
fue víctima de una emboscada y crucificado para escarmiento de los
restantes astures. Otros autores manifiestan que tomó parte activa en
la defensa de Lancia y que pereció en dicha ciudad. De su existencia
no cabe la menor duda, pues se ha encontrado una inscripción mural en
la que se atestigua: O nobiles et supervi astures, quos romani
vincere vix potuere, liset Gauson superato. "¡Oh nobles y soberbios
asturianos, a quienes los romanos apenas pudieron vencer, aún después
de vencido Gausón.!" También se dice que, en reconocimiento de su
heroísmo, los mismos romanos erigieron un pequeño obelisco en
Tarragona, dedicado al genio de la raza astur, con estas letras: Genio
Conventus Asturiencis.

Posiblemente, podamos afirmar que debió ser un caudillo muy importante en la lucha de los astures contra Roma, históricamente se asume, que los astures perdieron la mayoría de sus guerreros en la batalla de Lancia. Esta ciudad se hallaba en la Asturias Augustana, actual León, pero el ejercito astur debió ser una coalición de tribus augustanas y transmontanas, y supongo que su jefe debió Gausón, algo así como Vercingetorix ó Viriato que reunieron bajo su mando a muchas tribus y sus jefes, eran caudillos "sagrados", es decir que los sacerdotes les conferían una distinción especial con respecto a los demás jefes, como hombres elegidos por los dioses en la guerra contra el invasor (¿no te recuerda a Don Pelayo?) posiblemente la haya tenido Gausón.

Otro dato curioso es que actualmente en Asturias y en general en el norte de España, Gausón es un nombre muy común, cuando la mayoría de los nombres de aquella época se han perdido, es decir, actualmente ya no los utilizan las personas, esto podría deberse a que Gausón, al igual que otros jefes celtas, fue considerado un dios a partir del momento de su muerte, algo bastante similar a un santo cristiano, y por eso lego su nombre generaciones futuras, al igual que Viriato. De echo, en las regiones celtas existen ó existieron hasta hace poco santos no aceptados por la iglesia católica, porque en realidad no eran santos sino héroes regionales como San Vortigem en Britania, ó San Guinole en la Bretaña francesa.
El significado del nombre de Gausón significaría algo así como “Hombre Toro” ó simplemente “Toro”. La partícula "Gaus" debió estar bastante extendida en el mundo indoeuropeo antiguo, en los países anglosajones como Alemania ó Inglaterra encontramos nombres como Gaussman, Gauss, ó incluso Gausson, aparentemente, dicha palabra, "Gaus", significaría en las lenguas indoeuropeas, "buey", ya que en la India actual existe un buey llamado "Gaur", y aparte podemos ver la siguiente posible evolución lingüística:

Antiguo Indoeuropeo: Gaus

Castellano: Gaus-Güey-Buey

Ingles: Gaus-Us-Ox

Lengua de la India: Gaus-Gaur

Lo curioso es que en las lenguas celtas, buey no parece tener gran semejanza con Gaus, en irlandés antiguo se decía "Bo", actualmente es "Pu", y en bretón de Francia tenemos: "Ychain", que en fonética podría ser similar a "Gausón"
Por último, recuerdo que el nombre de la esposa del rey Pelayo era "Gaudiosa". ¿Podría tener alguna relación la mujer cantabra de Pelayo con el nombre Gauson del caudillo astur?. Es importante recordar que Gaudiosa no era de sangre goda, sino nativa de Cantabria, lo que viene a significar que posiblemente fuera de ascendencia celtica bien de etnia cantabra o bien de etnia astur.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Europa y el alma de Europa

En la antigüedad sólo los atenienses con una propiedad o un pedazo de tierra, tenían derecho a voto. En Escandinavia, por el contrario una mera propiedad no era suficiente. Sólo aquellos que poseían una propiedad de varias generaciones tenían derecho a voto. Estas propiedades se denominan propiedades Odal. El símbolo de este tipo de propiedad era el asiento del cabeza de familia. Este puesto fue un símbolo de los derechos del campesino noble y ni siquiera el rey tenía derecho de violar sus derechos. Sabemos que este puesto es de la denominada runa Othila, se muestra a continuación, que es una imagen del "gran puesto".
Esta costumbre se conoce incluso desde los tiempos prehistóricos, cuando las propiedades se denominaban propiedades Odal Othila, como el signo de la runa. Odal se deriva del nórdico y Proto-Nórdico que se traduce como la posesión alodial. Los dueños de una propiedad compuesta por la nobleza de la sociedad antigua. La palabra escandinava moderna nobles, adel, se deriva del nórdico antiguo Odal, y aún hoy la siguen llamando así. Odel naturalmente se deriva del antiguo nórdico Odal también.
El trono se colocaba en la esquina noreste del edificio principal de la finca, porque los muertos eran enterrados al norte de la finca y porque el Sol se levanta en el este. Era conocido como ándveget (el espíritu), porque los espíritus de los familiares muertos visitaban el hogar en cada festividad. Dibujos de los muertos fueron colocados en el gran asiento, que hace de portal para los muertos.
La propiedad Odal estaba íntimamente ligada a la familia. Esta fue la tierra donde la sangre de los familiares había fecundado el suelo para las generaciones venideras. Esta tierra se nutre de los muertos y es gestionada por los vivos. El jefe de la familia no tenía el derecho de vender la propiedad a menos que todos los miembros de la familia accedieran a venderla. Todos ellos tenían el derecho de veto y el derecho a comprar la tierra a un precio justo si los parientes querían venderlo. El hijo mayor siempre heredaba el derecho de gestionar la granja cuando el cabeza de familia muere, pero no se le permite sentarse en el trono hasta que había dado una promesa de lealtad a los derechos de los familiares y bebe de la copa de Bragi - un brindis en el que se hace una promesa a los parientes.
Al este de las granjas, en las colinas y montañas, donde sale el Sol, y por la fuente más cercana o de un río sagrado, se celebra que sale la Luna. Todos las grandes festividades se centran en las deidades antiguas, Sunna (el Sol), Mani (la Luna), Tyr, Odin, Þórr, Freyja / Frey, Heimdallr, y así sucesivamente. Las fiestas a la Madre Tierra - llamada Jörðr – se celebraban en los horgs (los antiguos templos de piedra / altares) y otros grandes festivales tuvieron lugar en el hofs, los grandes salones de los señores, o en alvesirkler (círculos de los elfos), los círculos naturales del suelo.
Aparte del Sol y la Luna las deidades más importantes fueron Þórr, el dios de la lealtad, Freyja y Freyr, la diosa y el dios del amor, Heimdallr, el dios de la misericordia, y Odin, el dios de la guerra y la magia, la elocuencia y la muerte.
Los muertos fueron a Hel, como Baldr y Idunn en la mitología, pero también fue a Ásgarðr; al Valhalla, Sessrýmnir, Bilskirnir o alguna otra morada divina. No hay ningún conflicto aquí, como el ser humano se compone de varios seres. Cuando mueren los seres diferentes, todos van a los diferentes reinos. Cuando los nuevos miembros de la familia nacen son nombrados después de los parientes muertos. De esta forma las almas de los muertos podrían volver a la vida del mundo de los muertos, de Hel y Ásgarðr. En los países escandinavos modernos decimos Helvete en lugar de sólo infierno (Hel), como lo hacen en Inglés. Este término se deriva de los nórdicos Helvíti, que se traduce como "visita a Hel". Los muertos sólo están de visita, y siempre vuelven a la vida cuando ellos renacen en la familia. Esa es la fe de nuestros antepasados. La muerte no era una amenaza, ya que sólo significaba una ruptura de la vida en un mundo divino, en Hel y Ásgarðr. Podrían incluso visitar a los vivos una vez al año, en la víspera de Navidad-, cuando llegan junto con Heimdallr (mejor conocido como "Santa Claus").
El hombre moderno ha perdido su conexión con la tierra de sus antepasados. La conexión del hombre moderno con sus antepasados y los dioses de su sangre se pierde también. Viaja por toda la Tierra como un ser sin raíces en cualquier lugar. Ya no cultiva sus propios alimentos, ya no caza su propio pescado o carne, ya no hay leche de las vacas o recoge los huevos, bayas, frutos secos, cáscaras de fruta del el mar o de la naturaleza. Ya no construye su propia casa o entierra a sus parientes. Él ha perdido su respeto por la naturaleza, por su patria y por sus familiares, pero no ha ganado nada. El alma del hombre moderno ha muerto. Ha perdido casi todo.
Los mayores ídolos del hombre moderno ya no son el amor (Freyja / Freyr), la lealtad (Þórr), la misericordia (Heimdallr), el, elocuente y fuerte hombre noble (Odin), fuerza (Magni), la patria (la propiedad Odal) , valor (MODI), la naturaleza fértil (Jörðr) o cualquier otro ideal antiguo, ahora idolatra celebridades superficiales y falsas ,cínico cerdos capitalistas que proclaman la violación a la Madre Tierra y a nuestra sangre.
Nuestra religión antigua y nuestros dioses europeas están presentes en nuestra vida cotidiana, incluso hoy en día. Cuando yo era un niño me crié en Odinsvei (Lane Óðinn). Iba a una tienda local, llamada Jovi (otro nombre de Júpiter), podría por ejemplo comprar un "Freia (Freyja) Chocolate", el martes (día de Týr) o cualquier otro día de la semana, excepto los domingos (el día de la Sunna, el Sol), debido a que es un día que aún se conserva santo. Si yo estaba enfadado con alguien, a veces le decía que se fuera a Hel, y cuando comía perritos calientes ponía la salsa de tomate en una botella de "Idun (Idunn) Ketchup", y así sucesivamente. Los nombres de los dioses siguen por todas partes en nuestra vida. Incluso después de mil años de cristianismo estamos rodeados de nuestros dioses paganos y sentimos una conexión natural con ellos. Puede ser que hayamos perdido nuestra alma, pero nuestra sangre pagana sigue siendo la misma.
En la Semana Santa nos fuimos a esquiar a las montañas y recogimos naranjas, huevos y una cesta llena de dulces , que simbolizan el Sol y la caja de Idunn, respectivamente. En la víspera de Navidad hasta los niños tienen un vaso de la luz para beber cerveza, ya que era una costumbre (para brindar por Odin y los muertos), a pesar de que había olvidado por qué. En la víspera de Año Nuevo se tiraron cohetes al cielo y se vieron los fuegos artificiales, y nos vestimos como criaturas de miedo y fuimos de puerta en puerta pidiendo caramelos (más chocolate Freia), al igual que hicieron nuestros antepasados en sus ritos iniciales de la Oskorei - a pesar de que utilizaban las hogueras en lugar de fuegos artificiales. En el verano hicimos grandes hogueras alrededor de la costa, que simbolizaban el collar de Freyja, y en el solsticio de verano intentamos construir la hoguera más grande de todas. En el Día de Año Nuevo vimos un concurso de saltos de esquí en la televisión, una costumbre que se deriva de un antiguo ritual de iniciación, cuando Heimdallr tuvo que saltar a través de la valla que rodea Hel para obtener el acceso.
Podría seguir, pero usted ya me habrá pillado el punto. Oficialmente nuestra cultura es cristiana, pero en realidad no hay nada de cristiano en ella , y las antiguas tradiciones todavía se practican. Simplemente no siempre somos conscientes de ello. Ya no sabemos por qué lo hacemos. Puede ser que sea diferente en otros países europeos, pero hasta cierto punto, todos seguimos practicando la religión antigua. Los dioses de Europa todavía están aquí con nosotros, en nuestras cabezas, pero, ante todo, en nuestra sangre. Ningun afán de lavar el cerebro tras miles de años de opresión religiosa puede cambiar eso. Un famoso psiquiatra suizo Jung, habló de arquetipos que siempre estarían allí dentro de nosotros, no importa qué. Un autor noruego, Bringsværd, habló de las brasas que nunca mueren, se extienden por debajo de las cenizas, esperando a que alguien traiga madera seca, brasas que siempre están listas para convertirse en una hoguera espumosa de nuevo. Si se lo permitimos.
Durante mil años nos hemos alejado de los dioses de nuestra propia sangre, tratando de sustituirlos por un salvador de Asia, y su alma ajena de desierto hebreo-, pero en cualquier momento, sólo tenemos que parar para volver a vivir en armonía con nuestros dioses y con nuestra naturaleza europea. Los dioses están todavía aquí, dentro de nosotros, esperando pacientemente a que sus hijos entren en razón, y al igual que no podemos huir de nuestra propia sombra no podemos huir de nuestros propios dioses. Son tan parte de nosotros como nuestras características físicas. Ellos son nuestra alma colectiva. Sólo escuchar la voz de nuestros antepasados, el susurro silencioso de la sangre, y aceptar nuestros propios dioses. Volver a la vida. Revivir el alma europea.
Yo he usado los nombres de las deidades escandinavas aquí, pero esto se aplica a todos los de Europa, no sólo a los países escandinavos. Los dioses son todos iguales, sólo son llamados por diferentes nombres en diferentes partes de Europa porque hablamos idiomas diferentes. Ya sea que se le llame al trueno Donar, Thunor, Taranis, Pjerun, Þórr, Perkuna, Júpiter, Zeus o alguna otra cosa, es el mismo dios europeo. Todos los dioses y diosas son los mismos. Ellos son nuestra sangre común, ellos son nuestra alma europea
Varg Vikernes,Fengsel Trondheim, Noruega.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

THE CURSE OF MACHA

Los vándalos asdingos en Asturias

La presencia de los vándalos asdingos en Asturias no solo se puede deducir de la mención que Hidacio sobre el reparto territorial , sino que también en el Liber Itaci se dice que el rey vándalo Gunderico reino en Asturias. Si hubo un reparto es lógico que se respetase y por tanto las noticias de una invasión en este periodo que refleja sobre este aspecto el tesorillo de monedas de oro encontrado en Chapipi (Grado) sirve de testimonio de la huida de los habitantes de la región ante el paso de los invasores (que no serian otros que los vándalos) .
La primera incursión sobre Asturias de estos bárbaros se produciría por la Vía del puerto de La Mesa, encaminándose sus objetivos hacia las ciudades de Passicin (antigua civitas Paesicorum) y Amneni (en la desemboaadura del Nalón). Es posible también que se hubiese producido una invasión por otros pasos geográficos . Así Pajares o la Vía de La Carisa , habrían sido otros lugares de entrada para los vándalos .
Éstos se desplazarían hasta Memorana (Lena) que presenta señales de incendio en dicha época dirigiéndose con posterioridad a Lucus Asturum, a pesar de que la documentación medieval atribuye a los vándalos la potenciación de este centro no su destrucción.