domingo, 31 de octubre de 2010

Buen Samhain 2010

viernes, 29 de octubre de 2010

Programa para Samhain 2010


SÁBADO 30 de Octubre

11:00 Taller sobre la energía védica del VRIL. Practicas individualizadas a cada asistente. La Fuerza Vril proporciona facultades ilimitadas a cualquiera que sabe manejar este fluido sutil. Este fluido puede prolongar la vida de todos los seres. Es capaz de restaurar y curar. Hace que los animales y las plantas tengan un mayor crecimiento.

14:00 Comida

16:00 Fotografía del Aura personal y situación actual de cada Chaka. Se empleará un dispositivo Kirlian que junto a su software nos hace tener una foto de nuestras energías invisibles. Se ruega a los asistentes que comuniquen su asistencia con antelación, pues cada intervención es larga. Este dispositivo es usado por médicos para prevenir enfermedades.

18:30 Taller de Runas-Reiki-Vril. Técnica mediante la cual usamos las runas para nuestro propio crecimiento espiritual y bienestar físico. Se aportarán carpetas de trabajo a los asistentes.

22:00 Cena

24:00 Bautismo Odinista.

DOMINGO 31 de Octubre

12:00 Taller sobre Animal de Poder.
Practicas para que cada asistente sea capaz de encontrar el suyo 14:00 Comida

17:30 "Taller Sanación de los Chakras con cuencos tibetanos y cuarzos"

20:00 Apertura Oficial del Templo.
Las Sacerdotisas harán un ritual de limpieza y purificación para atraer la buena suerte a todo aquel que lo desee antes de entrar al recinto sagrado. Para ello solo tendrán que esperar junto a la puerta de entrada.

20:30 Comienzo del Ritual de Heimfall-Samhain
-Quien tenga amuletos o talismanes puede traerlos al ritual porque esa noche se recargan todos con solo ponerlos en el altar

21:00 Blot por nuestros ancestros

21:30 Encendido de velas para nuestros antepasados y petición de ayuda y consejo.
Exorcismo de los aspectos negativos del año para atraer lo positivo a nuestras vidas. (Todo aquel que lo desee podrá participar trayendo consigo un papel blanco donde haya escrito aquellas cosas de las que desea librarse en su vida: deudas, problemas, enfermedades...)

22:00 Festín

23:30 Danza de la Videncia.
Tras ella y a lo largo de toda la noche, podrán pedir a los Godis, Sacerdotes y Sacerdotisas presentes que les hagan augurios para el próximo año mediante el tarot o las runas. Por primera vez en Navas de Jorquera se realizaran también lecturas de manos.

Música y fiesta hasta el amanecer!

LUNES 1 de Noviembre

12:00 Cierre del festival

Celebracion Samhain / Heimfall por el COE



El ciclo anual toca a su fin con la celebración de Samhain, en la cual el tiempo muere, y pasado, presente y futuro, se funden en un instante, aquí y a hora. Tras la muerte siempre acontece la transformación y el renacimiento que nos trae Yule, con la elevación del Sol y el resurgimiento de la vida con la Navidad Solar, dando lugar al inicio de nuestro ciclo anual.
Heimfall-Samhain: Noche del 31 de Octubre al 1 de Noviembre. En donde las puertas de lo diferentes mundos se abren y nuestros antepasados y héroes comparte el tiempo con nosotros; muertos y vivos se funden en una noche. Por ello recordamos a los ancestros de nuestro pueblo y a los héroes caídos en la batalla. Encendemos fuegos en su honor, y celebramos un banquete conjunto. Toda la familia está presente en esta celebración en donde las fotos y objetos de nuestros antepasados nos recuerdan que se no se han ido, que siguen con nosotros y nos acompañan en el humano existir. Este es el final del ciclo anual, vislumbrando así la Navidad, el nuevo renacer, el nacimiento del ciclo. El dios supremo Odín, es la deidad de esta noche, señor de los muertos y origen de nuestro pueblo. La lanza, como símbolo del poder de Odín, debe estar presente en esta noche. Las hogueras se encienden para guiar a nuestros antepasados a sus antiguos hogares.
Este es un ciclo orgánico de nuestra existencia de “surgir-existir-desaparecer hacia un nuevo surgir”. Bajo esta perspectiva es cuando nos situamos en la eternidad de nuestra visión cíclica del tiempo.
El cuerpo de fiestas religiosas del Odinismo son el reflejo de una reactualización de lo actos realizados por los dioses y los seres divinos en un tiempo primordial y mítico. El calendario festivo es por lo tanto, una actualización de un tiempo sagrado por medio del cual el hombre religioso se hace uno con los dioses, introduciéndose en una dimensión sagrada de la vida y santificando por ello la existencia misma. En este sentido, y según Mircea Eliade, “La actualización periódica de los actos creadores efectuados por los seres divinos in Illo tempore constituye el calendario sagrado, el conjunto de fiestas”.
Por medio de este tiempo litúrgico, en el cual el odinista participa de lo sagrado, nos permite vivir periódicamente en la presencia de nuestros dioses y de los espíritus ancestrales.

Proximamente publicaremos el calendario con los actos de la celebración

martes, 26 de octubre de 2010

Hispania, muchos ruidos y bastantes pocas nueces

Ya se estreno Hispania. Desde el verano esperábamos con ansias, una serie que por fin tratara con seriedad la historia, rica historia de España. Especialmente la tocante a los pueblos de la Hispania pre romana.
He de reconocer que la ilusión me pudo por unos momentos, y cuando aun nadie sabia nada del tema. Mi imaginación volo... Pensé que en este país habíamos superado el guerracivilismo o las películas de pajares. Pensé y confié ver unas tribus lusitanas bien caracterizadas, luchando y pactando con las tribus celtibericas de la meseta norte. Lideradas por un Viriato, caudillo de los lusitanos. De rostro duro, aguerrido, con larga barba al estilo de su pueblo.
Sin ninguna duda me deje llevar demasiado por la ilusión de ver algo realmente a la altura de nuestra historia. Pero muy lejos de los medios y capacidades de nuestro cine y actores. Y es que no en vano, los mejores directores de cine histórico español, han sido extranjeros. Las mejores películas sobre cine histórico español, han sido extranjeras. Y los mejores escritores sobre historia de España, también llamados hispanistas. Son casi exclusivamente y en su total mayoría anglosajones y alemanes.
En esta ocasión no iba a ser menos, e Hispania se me mostró como una serie, ridícula, con poca imaginación, con unos actores no aptos para representar a romanos y lusitanos, y con un guión mas que pobre, casi ridículo.
Empezare diciendo, y con todos mis respetos hacia Roberto Enriquez, actor de origen leones criado en Valladolid. Que sin poner en duda sus cualidades interpretativas para cine actual, comedia, humor o drama. No da la talla ni por asomo para interpretar cine épico histórico, y mucho menos para interpretar un personaje como Viriato.
Seguiré diciendo que Juanjo Ballesta, actor mas conocido por su interpretación en “el bola”, Castellano nacido en Madrid. Puede que sea bueno interpretando a un galán, o joven agraciado para cualquier papel relacionado con la comedia o cine de actualidad social. Pero desde luego no a un guerrero lusitano. Empezando por su marcado acento madrileño, demasiado cercano al ejjjque de los barrios humildes, y con un rintintin muy macarra en algunas de sus frases, característico de Madrid.
Realmente interpretar personajes relacionados con la historia, tendría que ser una rama aparte en la educación de todo actor. Y utilizar únicamente gente muy experimentada en estos temas para su desarrollo interpretativo. De no ser así, con lo que nos encontremos será con actores que fuerzan su interpretación, apareciendo irreal, ficticia, ajena a la realidad.
Eso es precisamente lo que ocurre en Hispania. Actores que desde luego no son los mas adecuados para interpretar personajes históricos, y muchísimo menos de esas épocas, donde la Lusitania era, como bien dicen los romanos, tierras de bárbaros.
Caso aparte merece la reseña a los extras como lusitanos, reclutados en extremadura, a los que poco mas que les han dado una túnica, y les han dicho: pensar que vivís hace 2000 años. ¿Qué hay de su caracterización?, ¿sus cicatrices?, ¿sus barbas y bigotes?.
Todo esto, unido y mezclado con una mala.. bastante mala dirección, y con un guión pésimo, dan como resultado una serie tétrica.
Una serie que posiblemente guste muchísimo a la gente neófita del tema, pero que realmente nos aleja y nos pone cara a cara con la realidad que vivimos. Y esta no es otra, que la falta de tradición e imaginación para poder realizar cine histórico basado en la historia de España. Almenos por los directores y actores de los que disponemos en este pais.
Cosa poco extraña, si pensamos que el cine histórico en la península ibérica, ha sido poco mas o menos que testimonial y sectario desde sus orígenes hasta hoy.
Donde no hay tradición no se puede sacar, y tampoco reconseguirá crear una escuela en tres años. Habrá que seguir esperando

viernes, 22 de octubre de 2010

miércoles, 20 de octubre de 2010

La cruz visigoda como lábaro de la reconquista

De entre los símbolos más importantes utilizados durante los primeros tiempos de la Reconquista destaca la cruz de brazos trapeciales e iguales, llegada a nuestros días como principal emblema heráldico de Asturias, y primitivo lábaro de la reconquista, adoptado por los reyes asturianos como emblema de la monarquía junto a otros modos y costumbres visigóticas «pues en mostrarse heredera de estos visigodos residía su más prestigiosa razón de ser».
Es conocida por los historiadores e investigadores de esta parte de la historia la aspiración por parte de los monarcas asturianos de restablecer la continuidad visigoda en el naciente enclave, cuna de los posteriores reinos de León y Castilla que finalizarían la reconquista europea del territorio de la península ibérica a los moros, iniciado por sus antepasados de estirpe goda desde la primera llegada de aquellos. Ya uno de los primeros monarcas asturianos, Alfonso I, que reinó entre el 739 y el 756, quien fuera yerno de Pelayo –a su vez de la estirpe real de Kindaswindus, y espatario del rey Egik–, primer rey neogodo elegido al estilo germánico, elevándolo sobre su propio escudo por sus más nobles guerreros, y que arrojó a los moros de Galicia y de León, se vanagloriaba de ser de «stirpe regis Recaredi et Ermenegildi». Por su parte, su nieto Alfonso II afirmaba en el Epítome Ovetense del año 883, también llamada Cronicón Albeldense «omnem gothorum ordinem sicuti Toleto fuerat, tam in ecclesiam quam palatio in Oveto, cuncta statuit» («todo el orden de los godos tal como existió en Toledo quedó instituido en la Iglesia y la corte de Oviedo»), y es en dicha crónica tal como apunta Hernández Sáez en Las Castillas y León, teoría de una nación, donde se califica también a la relación de monarcas astures como «Ordo Gothorum Ovetensium Regum» («relación de los reyes godos de Oviedo»), pues como apunta Gonzalo Menéndez Pidal en su artículo «El lábaro primitivo de la reconquista», «en mostrarse heredera de estos visigodos residía su más prestigiosa razón de ser». Por ello, los modos, costumbres, textos refundidos de la época toledana, rituales y símbolos visigodos se perpetúan en Silos, Cardeña , San Millán y otros centros durante los primeros siglos de la reconquista hispánica. Por su parte, en los nacientes reinos peninsulares –en todos, no sólo en el asturiano–, el rito godo dentro de las costumbres religiosas continuó en vigor hasta el año 1071 fecha en la que el legado del papa Alejandro II, Hugo, fue a San Juan de la Peña y en presencia del rey Sancho Ramírez de Aragón y de toda su corte, obispos y abades, celebró la primera misa pascual conforme al rito romano, originando con ello toda una reforma en la que fue preciso copiar miles de códices para asegurar la difusión de la nueva liturgia, sustituyéndose la letra gótica, en vigor hasta esas fechas, por la carolina, y modificándose el calendario litúrgico y el santoral. También en el campo de la lingüística, la onomástica o el de la legislación, o bien en el mundo de la literatura de los nacientes reinos peninsulares permaneció un legado visigótico nada desdeñable. En definitiva, «la impronta visigoda está grabada en muchas instituciones medievales y en la epopeya castellana». Y en esta campo, es la cruz cómo lábaro de la Reconquista, una importante seña de identidad de la monarquía visigótica que continuó como tal entre las aristocracias germánicas que iniciaron la reconquista tal como veremos a continuación.
Tan sólo unos años antes de la batalla de Covadonga, la península ibérica en su totalidad se hallaba bajo el poder del reino visigodo de Toledo, y destacando entre los símbolos godos se encontraba la cruz, antiguo símbolo visigótico representado en numerosas ocasiones de una forma particular, normalmente con brazos iguales, tal como consta en los templos visigóticos de los antiguos reinos de Tolosa y Toledo, y quedando dicha cruz para la posteridad en los emblemas heráldicos de los diversos reinos y condados que devinieron durante la Edad Media procedentes del de Toledo. En la península ibérica, entre las piezas visigodas halladas en los tesoros de Guarrazar y Torredonjimeno se cuentan nunerosas cruces votivas con inscripciones, presencia constatada también en el Liber Ordinum, o en importantes joyas artísticas como la corona de Recesvinto. García Volta, destaca en su obra El mundo perdido de los visigodos , la afición de este pueblo de depositar en los altares cruces junto a otros motivos artísticos. Sabemos además por otras fuentes documentales como dice Blanco Torviso, que junto a las representaciones geométricas, vegetales y zoomórficas –repetidas en el llamado «arte asturiano»– destacaban en los templos visigodos resplandecientes elementos suntuarios, «especialmente cruces y coronas votivas». También Fernández Conde y Santos del Valle inciden en que «el mundo tardorromano y visigodo estaba mucho más cercano. Por eso, nada tiene de extraño que las grandes iglesias hispanogodas del siglo VII –San Juan de Baños de Cerrato, San Pedro de la Nave, Santa Comba de Bande, y hasta la misma Quintanilla de Viñas– presentan similitudes estilísticas notorias con la fundación de Silo en su corte asturiana». Ya en tiempos del rey Don Favila, se levantó sobre un dolmen en Cangas de Onís, una de las primeras iglesias cristianas tras la invasión musulmana, llamándose precisamente de la Santa Cruz, observando con ello Besga Marroquín que «si la vinculación de la Santa Cruz con la monarquía asturiana es patente desde el reinado de Favila, no lo es menos con el pasado visigótico», ya que según Menendez Pidal de Navascues, «de todos los pueblos germánicos, solo entre los visigodos se halla este uso de la cruz; (…).Tal signo o emblema de la monarquía visigoda se refuerza por su probable uso como enseña de las milicias reales, llevada la cruz de modo visible, sostenida por el asta, uso que veremos continuado por la monarquía asturiana», añadiendo Besga Marroquín, que «éste debe ser tenido como un elemento más que vinculado al naciente poder en Asturias con el elemento visigodo»
Por su parte el rey Alfonso II, «de quien el Epitome Ovetense dice que restauró los modos del Toledo visigótico, tanto en palacio como en la Iglesia», mandó labrar una extraordinaria cruz votiva con la forma usual entre los visigodos, es decir, brazos trapeciales e iguales, como los representados en Guarrazar, San Juan de Baños, el tablero de Alcaudete u otras muestras del arte visigótico. Es la conocida como Cruz de los Ángeles.
También Alfonso III ofreció a la recién construida basílica de Santiago otra cruz similar, ofrecimiento que se repite con sus descendientes Alfonso III y Ramiro II, ya en el 940.
Por ello, como indica Menéndez Pidal en el trabajo citado «…las cruces conservadas “de los ángeles”, de Santiago y de la Victoria –o la llamada «cruz del secreto» tal como aparece figurada en un pilar visigodo, similar a la de la victoria, con el alfa y el omega– «se nos ofrecen como supervivencias que testifican de qué manera aquella costumbre visigótica, según la cual los reyes ofrecían como dones cruces preciosas a sus iglesias, siguió siendo practicada por los reyes asturianos deseosos de persistir en los modos toledanos», costumbre que pervivirá al menos hasta el siglo XIII. Por su parte, el Liber ordinum en sus diversas ediciones nos describe con todo detalle como el rey visigodo-asturiano era recibido por el obispo y el clero en la iglesia pretoriana, recepción en la que era protagonista la cruz como estandarte victorioso de combate, y en la que acabado el ceremonial los caballeros recibían de manos del sacerdote los estandartes. «De donde resulta que la cruz era lábaro de los reyes visigodos y lo siguió siendo de los asturianos, acorde con lo cual quedan bien justificadas las inscripciones de las cruces de Alfonso II y Alfonso III».
Siguiendo a Menéndez Pidal conocemos que «La vieja tradición española parece haberse distinguido en ciertas peculiaridades: En Santa María de las Viñas un ángel y la figura central de un capitel, actualmente suelto, empuñan cruces de brazos trapeciales e iguales, en una de las cuales se ve claramente el mango que entesta con el pie de la cruz. Ambas van empuñadas con una sola mano y no con dos. En la miniatura de los Beatos, el Ángel de los Vientos marca a los elegidos con una cruz enmangada. Pero la más completa imagen de cómo este lábaro visigótico asturiano era llevado a la guerra, nos la da el estandarte de San Isidoro de León, que en pleno siglo XIII aún representa al santo de Sevilla galopando en corcel que monta con silla de guerra de altos borrenes llevando en la mano derecha una cruz gótica empuñada de igual modo a como lo hace el ángel visigodo de Santa María de Lara o el Angel de los Vientos en los Beatos mozárabes. Así se dice que apareció San Isidoro en el cerco de Baeza; así iría antes los reyes ovetenses o toledanos, el clérigo a quien el rey entregaba la cruz al partir para la guerra desde la Basílica pretoriana, centros ceremoniales donde el rey toma la cruz para partir a la guerra, , basílica en la cual se reunieron de 653 a 702 al menos seis de los grandes concilios toledanos, y en la cual fue ungido Wamba en el 672. Basílica pretoriana también se llamó en Toledo a la de Santa Leocadia. Llevarían título de pretorianas por ser las de la guardia real, por eso en ellas se celebraba la ceremonia de tomar el rey la cruz para la guerra .
Todavía de Alfonso III se refiere como encargó al conde Hermenegildo Gutierrez someter al rebelde Vitiza, y como le combatió con su gente y “cum omnibus militibus palatii”. Esta militia palatii evidentemente ya no osaba llevar el titulo de pretoriana , pero sin duda quería heredar la tradición toledana, y por eso era tenida como nervio de ese ejército permanente que en tantas cosas se consideraba continuador de las tradiciones visigóticas. Esa basílica palatina tendría en Oviedo una basílica preferida para su ceremonial castrense», función no del todo reconocida, o bien semiocultada, en nuestros días por parte de la historiografía oficial, aunque la estructura y emplazamiento del monumento no deje de confundir a muchos historiadores y arqueológos. Sabemos por las crónicas del siglo IX que en Naranco construyó Ramiro I un edificio y una aula regia con baño, pero en ella además de la estancia que ha sido definida como baño existió un ara consagrada a Santa María en el 848 con uso circunstancial de lo que podríamos llamar basílica pretoriana o de la milicia palatina. Y es en el interior de la sala principal de este interesante monumento, donde se pueden apreciar, tal como incluimos en las ilustraciones de este trabajo, la cruz de la que estamos hablando junto a otros motivos que nos remiten a simbologías solares guerreras. Cuando la visitamos, pensamos que no es difícil imaginar el interior de Santa María del Naranco ocupado por guerreros visigodos asturianos junto a su rey. No hay más que estudiar sus detalles con detenimiento. Definitivamente ni es un palacio ni una iglesia.
Por otra parte, siguiendo con Asturias también podemos detectar esta continuidad visigótica en los símbolos de la comunidad de lucha con voluntad de reconquista surgida en el primitivo reino astur, en todo cuanto hace referencia a la continuidad familiar o de linaje, no sólo en el caso de la familia real sino entre los más antiguos linajes asturianos, la mayoría de estirpe goda. Los símbolos de la cruz junto a otros no menos visigóticos como el águila aparecen pintados en numerosas muestras heráldicas de entre las más hidalgas familias asturianas. Tirso de Avilés en su obra Armas y linajes y antigüedad del principado nos habla de apellidos como Fonfría del que recoge «de Recaredo, rey godo, es cierto que descendía el linaje de Fonfría», o de los Noriega «Los de este linaje y apellido son buenos hidalgos, y tan antiguos que se tiene por cierto que vienen del infante Pelayo y se llamaban Infanzones antiguamente teniendo su solar en el valle de Riva de Sella en las Asturias de Santillana. Traen por armas las que tomó dicho infante cuando comenzó a echar a los moros de Asturias que son en azur una cruz que llevó como estandarte y bandera». Y es que, como afirma Jesús Evaristo Casariego, «viene Oviedo a la historia para ser cabeza de una gran empresa, impregnada de neogoticismo germano hispano, y por tanto, de catolicismo, de germanismo y de romanismo, es decir, de la cristiandad europea que estaba naciendo. Por algo (curiosa coincidencia) Oviedo viene a la historia al mismo tiempo que el imperio carolingio, otro de los creadores de Europa».
Pero no será , de entre los enclaves surgidos de la España visigoda, el reino asturiano, el único en usar como lábaro y emblema de combate de la reconquista el símbolo de la cruz patada, también en Aragón se repite un proceso restaurador semejante al asturiano, y además la imagen con que tradicionalmente se representa esa cruz en monedas y demás emblemas es de cruz griega con brazos trapeciales y enmanganado, un pequeño astil para empuñadura. Símbolo que se perpetúa en el actual escudo heráldico del reino de Aragón junto a cuatro cabezas de moro cercenadas y ensangrentadas, histórico emblema que cuando esto escribo, los representantes parlamentarios aragoneses trabajan por eliminar, siguiendo el ejemplo del cabildo de Santiago, que renegó publica y vergonzosamente hace unos años de su santo patrón, Sant Yago Matamoros, patrón de la caballería neovisigótica en su lucha contra el invasor musulmán quien según la leyenda también portaba una cruz de similares características, emblema de una importante Orden Militar castellana.
De igual forma es la cruz de Sobrarbe. «Todos ellos testimonios evidentes de lo enraizada que estuvo en toda la España cristiana la tradición visigoda, y como todos los focos de reconquista buscaban restablecer ese mismo lábaro que por una parte testimoniaba su fe ante el invasor y por otra justificaba su legalidad encadenándose a lo visigodo».
Terminando con Gonzalo Menéndez Pidal recordemos que «La cruz como lábaro del ejército real fue adoptada por reyes de Asturias y Aragón (utilizada como emblema de León hasta el siglo XII y por Castilla hasta el XIII). Para ello hay que admitir una mínima continuidad, pues sólo los visigodos entre todos los pueblos germánicos, habían tenido la cruz por insignia; y el que las huestes asturianas se lanzasen al combate bajo el mismo estandarte de los ejércitos reales del Toledo visigótico, habla bien a las claras de cómo en Oviedo alentaba un ansia de continuidad. Las minuciosas rúbricas del Liber Ordinum seguían rigiendo las ceremonias con que en el aula regia del Naranco, a las afueras de Oviedo, se despedía al ejército reconquistador, igual que antes de la invasión musulmana habían regido la despedida del ejército hispanogodo en la basílica pretoriana de los arrabales toledanos.
Por eso Alfonso III traerá de su campaña toledana como preciado botín, una cruz con su lignum crucis; tal fue el lábaro de los reyes godos y tal reliquia había de constituir ahora el alma del regio lábaro alfonsí. Por eso, la cruz acabará figurando en Asturias (y por ende en León, Castilla, Aragón) como emblema real. Y por eso, según rúbrica visigótica se esculpirán protectoras cruces sobre regios palacios y fuentes. Porque en toda la vida de los renacientes reinos cristianos habrá constante deseo de mantener la peculiar tradición visigoda, y conforme prescribe el viejo Liber ordinum se seguirán ofreciendo coronas a los altares, y conforme a las mismas rúbricas se seguirá asistiendo a los moribundos. Y no acabaremos de comprender los marfiles de San Millán si olvidamos esto, porque aún la pintura y la literatura románica de los siglos XII y XIII seguían recordándolo.
Recordemos nosotros por tanto, ahora, como la Reconquista empezó siendo una empresa sentida como guerra visigótica, guerra con la que se deseaba restablecer la continuidad de una tradición toledana, y donde no se daba otra variante sino la de que antes del 711 los españoles impetraban de Dios».
Los hijos del primitivo reino visigótico de Asturias, organizados luego en León y posteriormente en Castilla, como también los no menos originalmente visigodos de Aragón, Navarra y Cataluña, siguieron utilizando años después la cruz visigoda como lábaro en la Reconquista europea de la península ibérica, constatando orgullosamente con ello al modo germánico cuales eran sus gloriosos orígenes, y cuales sus objetivos. La cruz fue sustituida por leones y castillos, las ceremonias y escritura visigótica fueron tenazmente abolidas por las autoridades religiosas desgotizadas, aunque no muchos otros modos y costumbres bien arraigadas en la población hispano-goda, pero las viejas piedras de los templos, los antiguos estandartes y las armas de los guerreros que hicieron posible la recuperación de la tierra que había sido del reino de Toledo mantuvieron bien visible para el que quisiera verlo, cuales y de que origen fueron los símbolos que animaron la Reconquista. Símbolos que todavía hoy, ocultos entre la confusión y el olvido, nos muestran un legado y una herencia que algún día habrá que recuperar, para poder iniciar una cada vez más necesaria nueva Reconquista.
E. Monsonis

Wieland el dios de los herreros godos

conocido como el Ícaro germánico, este personaje gozó de extraordinaria celebridad en la Edad Media, y los textos en antiguo francés le llaman Galan. La leyenda dice lo siguiente: tres hermanos, Wieland, Egill y Slagfidr, descubren unas mujeres-cisne hilando lino junto a un lago. Se apoderan de sus vestidos de plumas, los esconden y las maravillosas criaturas aceptan casarse con los hermanos porque ya no pueden emprender el vuelo. Al cabo de algunos años encuentran de nuevo sus ropas mágicas y desaparecen para siempre. Egill y Slagfidr parten en busca de sus respectivas mujeres, Wieland se queda solo en el Valle de los Lobos y se consagra al arte de la forja. El rey Nidudr le despoja de sus riquezas y, a instancias de su esposa, le hace mutilar. Wieland consigue sin embargo vengarse: mata a los dos hijos de Nidudr y viola a su hija antes de emprender el vuelo con las alas que ha confeccionado.
Según la Saga de Thidrekr, el abuelo de Wieland es el rey Wilcinus y su abuela es una ondina. Su padre es Wate/Vadi, un gigante, y su hijo, Witege. En el Edda, Wieland es llamado «príncipe de los elfos», lo que establece un vínculo con Alfheimr, el mundo de Frey / Enguz.
Se ha propuesto ver en Wieland un pariente del Velchans etrusco, del oseto iraní Wärgon y del Zeus Felchanos cretense. En una tríada que cita César, —Sol, Vulcano, Luna—, tal vez Vulcano corresponda a Wieland, que sin duda es una antigua divinidad goda degradada al rango de héroe. Existen por lo demás turbadores parecidos entre estos personajes y Hefesto: ambos son mutilados, ambos cometen una violación (Hefesto viola a Minerva).
En el mundo godo, tenemos constancia del conocimiento de existencia de Wieland, en el cantar de Waltario. Donde el atlético Randolfo, se dirige al godo con estas palabras:

(..) Mas he aquí que el atlético Randolfo adelantad a caballo a sus compañeros y ataca de improvisto a Waltario, golpeándolo debajo del pecho con la lanza de hierro. Y si la coraza, forjada por Wieland, no hubiera detenido el golpe, la lanza hubiese penetrado en las vísceras del héroe(..)

Como podemos ver en la saga, entre los godos se conocía el mito de Wieland como herrero mitológico y mágico. El cual muy posiblemente como se apunto con anterioridad, fuera un dios menor relacionado con la metalurgia, rebajado a héroe durante el periodo cristiano. No podemos decir que en los tiempos ancestrales, los godos conocieran al herrero con el nombre que ahora apuntamos. Peri si podemos afirmar, que al menos en el siglo V, se conocía entre los godos la existencia folklórica de un herrero mitológico semi mágico, con el nombre de Wieland.
Lo realmente curioso que relaciona aun mas la existencia de Wieland con el mundo godo. Llega al descubrir que su hijo es Witege, a quien en el Diccionario de mitología germánica se emparenta con el guerrero godo Vidigoia, de quien Jordanés escribe que «pereció en las llanuras de Hungría, víctima de la perfidia de los sármatas», hacia 330.
En la mitología germánica moderna, Vidigoia / Witege, es un célebre guerrero de las epopeyas alemanas, traidor y asesino de adolescentes. Mata al hijo de dama Eche y de Atila; perseguido por Dietrich von Bern (transposición épica y legendaria de Teodorico el Grande, rey de los godos), se arroja al mar, donde le recoge la dama Wachilt, una ondina emparentada con él. Su espada se llama Mimminc y fue forjada por Wieland; su corcel es Skemming. Según la Saga de Thidrekr (siglo XIII), es hijo de Wieland el Herrero. Los textos en viejo inglés le llaman Widia/Wudge. Y le convierten en un exiliado que vive en la corte del rey Ermamarico. Y un poema del siglo IX, el Waldere, le considera también hijo de Wieland diciéndonos que ayudó a Dietrich/Teodorico a salir bien librado cuando se hallaba entre los gigantes. El inseparable compañero de Witege es Heime (Hama, Heimir).
Dejando de lado por ahora a Vidigoia y centrándonos en la equivalencia simbólica de Wieland. Diremos que será tomado como un dios menor o semi dios del mundo gótico. Wieland es una deidad forjadora de metales, como Hefestos. Es el dios de los herreros, de los forjadores de armas. Capaz de dotar a estas de magia y poder. Pero no solo de las armas, como bien se apunta en el cantar de Waltario, también posee el poder de forjar armaduras o yelmos mágicos. Wieland será por consiguiente, una deidad de los artistas y artesanos del hierro y la forja.
Teo Rodriguez

martes, 19 de octubre de 2010

Interesante blog sobre ilustracion militar historica

Blog de uno de los mejores ilustradores actuales de temática histórico militar. Mucha de ella centrada en los periodos antiguos de nuestra historia. A todos los lectores que soléis leer libros de Guerreros y Batallas ediciones Almena, reconoceréis algunos de sus dibujos.

lunes, 18 de octubre de 2010

sábado, 16 de octubre de 2010

Costumbres hispánicas de la alta edad media.

En el reino de Asturias, en el siglo IX aún hubo problemas religiosos y en zonas rurales (prácticamente todas) de Euskalherría y Pirineos no llegó el cristianismo hasta el siglo X. Los árabes llamaban a los vascos «adoradores del fuego», porque cuando trabaron contacto con ellos aún eran paganos. Se trataba de restos de paganismo popular romano mezclado con el paganismo indígena. Por ejemplo, en su obra De correctione rusticorum escrita a mediados del siglo VI, San Martín de Braga dice que en Galicia muchos campesinos no trabajaban los jueves, en honor al dios Júpiter ya que es el día consagrado a él, y sí lo hacían los domingos. También recoge la práctica popular de tirar piedras en los cruces de caminos en honor a Mercurio, y colocar imágenes del dios en dichos cruces. También recoge costumbres festivas como la de disfrazarse con máscaras de animales en las calendas de enero, cuando se celebraba el comienzo del año. Otras costumbres paganas (casi todas atestiguadas en la religiosidad pagana romana) que enumera son:

-Sacrificar un ave y rociar con su sangre la pared de una casa recién construida antes de que entren a habitarla.

-Colgar una rama de laurel en el marco de la puerta principal de la casa.

-Tirar comida y bebida al fuego antes de comer como ofrenda a los dioses protectores de la casa

-Colocar velas junto a árboles, fuentes o piedras sagradas (esta costumbre no es romana).

- Llevar comida a los muertos y comer encima de las sepulturas.

En el XII en el Concilio visigodo de Toledo el año 681, se ordena a los obispos y justicias que destruyan las piedras, árboles y fuentes sagrados (no sé cómo se destruye una fuente...) y se persiga a los idólatras.
San Valerio (630-695) cuando describe sus experiencias como abad de San Pedro de Montes, en el Bierzo, habla de reuniones nocturnas en los bosques en las que se cantaba y bailaba de forma inapropiada y de una ceremonia pagana que llevaban a cabo los lugareños en la cima de una montaña cerca de Astorga.
Después de la invasión árabe, durante los inicios de la Reconquista he encontrado algunas menciones en las fuentes a pervivencias paganas:

El testamento del Rey asturiano Alfonso II el casto Testamentorum regis Adefonsi se conserva en la catedral de Oviedo y está fechado en el 812. Se trata de uno de los documentos más antiguos del reino asturiano y el primero en el que se nombra a Pelayo. Habla de él en estos términos: «De esta peste (la invasión musulmana) libraste con tu diestra, Cristo, a tu siervo Pelayo, el cual fue elevado a rango de príncipe y, luchando victoriosamente, abatió a los enemigos y defendió, vencedor, al pueblo cristiano y astur, dándoles gloria». El hecho de que diferencie entre cristianos y astures parece dejar claro que los astures en esa época no lo eran.
Otro indicio es la Iglesia de la Santa Cruz, construida sobre un dolmen cerca de Cangas de Onís ,donde según la lápida de consagración de la Iglesia, fechada en 737, está enterrado el Rey Favila (al que mató un oso). Se le llama iglesia de la Santa Cruz porque se supone que albergaba los restos de la cruz de madera que enarbolaba Pelayo en la batalla de Covadonga.
Pero lo curioso, aparte del hecho de que se construyese la iglesia sobre un dolmen (sepultura megalítica), es que en la inscripción de la lápida de consagración dice que la iglesia fue consagrada por el «Vate» Asterio, y los vates eran adivinadores en la Roma pagana.

Eduardo Núñez

miércoles, 13 de octubre de 2010

Circulo Odinista Español Contra el etnicismo nacionalista

Es nuestra religión Odinista parte de la basta y rica familia de creencias indoeuropeas, con una dimensión espiritual y de valores portados por un conjunto de pueblos que a lo largo de la historia han moldeado la visión de lo sagrado hacia sus más íntimas personalidades. Es por lo tanto el Odinismo una posición para estar en el mundo, ante la vida y la muerte, una posición común de todos aquellos que formamos parte de una misma alma trasmitida de generación en generación.
Por ello nuestra religión, y el paganismo europeo en general, no tiene nada que ver con las constantes universalistas del monoteísmo, pues en ellas sólo se contempla al hombre en genérico, como un ser “puro” un “ente luminoso” sin rostro ni personalidad, sin origen, ni tradición; es un ser propiedad del todo poderoso dios del Judeo-Cristianismo-Islam, cuya existencia se mide por el grado de salvación conseguido por los individuos afectos a estas religiones.
Pero si bien es cierto que no somos universalistas porque nos sentimos unidos por un alma popular trasmitida por nuestros antepasados y por que no contemplamos la idea de salvación para la humanidad, no es menos cierto que otra deformación muy común de nuestras religiones es el etnicismo particularista, tan negativo y destructivo como el universalismo despersonalizante. Que seamos unas creencias anidadas en una cosmovisión concreta, enraizada en lo más intimo de los pueblos que configuran nuestro espacio popular y cultural, no significa que tengamos una intención más o menos velada de fabricar una “religión de la tribu”, ni de encerrarnos en visiones particularistas excluyentes. El devenir del Odinismo pude fácilmente vislumbrarse como una religión crisol de las creencias ancestrales de Europa, espacio común de todos sus hijos e hijas que en un gesto de identidad hayan vuelto sus rostros hacia sus genuinas esencias. Es a lo que nos une y no a lo que nos divide hacia donde debemos encaminarnos. Por ello el Odinismo y el paganismo indoeuropeo no pueden ser soporte de ninguna idea política tendente a consolidar un nacionalismo étnico disgregador, portadores del más rancio racismo aldeano que mira con recelo y desprecio a sus vecinos y que establece sesudas teorías sobre la superioridad innata de los habitantes de tal o cual linde. No, nunca seremos instrumento de estos “neo feudalismos” del siglo XXI que han cambiado a “dios” por la economía y al Señor del feudo por el partido de turno, esto señores tan cristianos, tan de orden, tan burgueses, no ven con malos ojos la existencia de ciertos grupos paganos siempre y cuando trabajen para inculcar esa visión étnica particularista de su feudo y señorío; no importará financiarles, protegerles, mientras cumplan su misión como comparsas. En los pensamientos de estos prohombres se puede leer“Si tienen que haber paganos, por lo menos que sean de los nuestros”.
Nuestra vocación no es ser la religión de un condado, provincia, territorio o etnia concreta, somos una religión de Europa y para Europa. Nuca seguiremos a aquellos que quieren convertir a sus pueblos en cotos privados, dirigidos por castas de partidos políticos para obtener suculentos beneficios político-económicos de vender una “identidad” de vía estrecha.
En la Comunidad Odinista de España-Asatru, nunca se mezclara la religión con la política, y tampoco permitirá que la mezclen con tal o cual idea política. En el COE defenderemos a muerte las peculiaridades culturales y sociales de todos y cada uno de los pueblos y naciones de Europa; estaremos cada día trabajando para que la identidad de Europa no se diluya en este caos mundialista monocultural de mínimos; lucharemos con todos nuestras fuerzas y con la ayuda de los dioses para mantener las esencias sagradas de nuestra religión y del alma común de nuestro pueblo, pero nuca transigiremos con aquellos que quieren manipular nuestras religiones ancestrales para su servicio particular, eso nunca.
Europa doblemente ataca por el mundialismo salvaje que la destruye por fuera y por los etnicismos particularistas que la corroen por dentro. Ambos nos imposibilitan el futuro como comunidad unida y fraternal; los dos nos impiden un renacimiento religioso de nuestro pueblo. Frente al acoso de la mundialización, frente a la impostura de los etnicismos, los Odinistas estamos siempre en guardia tensa.



“Todos los umbrales, antes de avanzar,
deben mirarse,
deben vigilarse,
pues nunca se sabe qué enemigos
se sientan en los bancos”

Havamal
Discurso del Altísimo

domingo, 10 de octubre de 2010

Nuevo capitulo sobre la religión goda. El poder de las palabras

La religión o mejor dicho el ambiente ritual que se crea durante alguna ceremonia, ha de ser propicio para que nuestro otro yo espiritual, encuentre una conexión fuerte que separe el alma del Ufargauta con el mundo que le rodea. Entrando de esa forma y desde un punto de vista místico simbólico, en el mundo de los dioses.
Para facilitar esa concentración o esa espiritualidad, se han de crear unas condiciones adecuadas ambientales. Parte de esa fuerza espiritual ambiental se crea por medio de las oraciones, rezos, y por supuesto lengua o idioma.
Afortunadamente para los descendientes de los viejos godos, hoy en día se puede estudiar con una relativa certeza la lengua de los godos. Todo gracias a la Biblia del obispo Ulfilas. En dicho libro, escrito en lengua goda, se pueden entender fonéticamente y lingüísticamente algunas de las cientos de palabras salidas del vocabulario godo. La utilización de esas palabras en momentos determinados, potencia la fuerza de la frase o momento, creando un ambiente especial en el que fomentar nuestro mensaje. Creando por unos instantes, un puente mágico y simbólico entre los antiguos baltingos con el lugar, momento y gente que hoy pronuncia sus nombres.
Así pues, que el Ufargauta y los asistentes a las ceremonias, cierren determinados momentos rituales, gritando al unísono Wulþus Gautúr (Gracias Gautur) o Hauheins Gautúr (Honor gautur). No solo es recomendable, sino que se hace casi necesario para conseguir una potenciación mística del momento.
A continuación ofrecemos un diccionario godo castellano, donde nuestros lectores podrán adoptar las palabras del viejo idioma godo. Buscando de esta forma las que mas les gusten para cada momento del ritual.
Teo Rodriguez

Vacceos y Arévacos

Muchos autores modernos y antiguos, y muchos seguidores de estos autores. No dudan en afirmar que posiblemente estemos ante los dos pueblos mas “puros” o mas celtas de la península Ibérica. Por un lado los Vacceos y por otro los Arévacos. Si nos basamos en las teorías de la celtizacion de la península ibérica desde Pirineos hacia el centro (teoría mas aproximada a la realidad) y no a la arcaica ya de la época franquista de celtizacion desde el norte de España hacia el sur. Veremos que perfectamente puede que estemos ante las tribus celtas procedentes de centro Europa mas puras de toda la península ibérica.
Fuera como fuese son los celtiberos de la meseta, los que llevaron el peso de las guerras de independencia, primero contra los punicos y luego contra los romanos. Los limites de sus territorios son fáciles de reconocer gracias a Plinio y su interpretación por Schulten. Los vacceos limitarían por el este con los arévacos, por el norte con los astures y cantabros y por el sur con los Carpetanos. Sus ciudades mas importantes serian Cauca (Coca) Pallantia (Palencia) Helmantika (Salamanca) Interkantia (Villalpando), Avia (Alba de Tormes, Lacobriga (Carrion de condes), Arbocala (Toro), ... todas ellas como se puede ver hoy en día son ciudades de lo que con el tiempo serian territorios de Castilla y león, o Castilla la vieja como antaño se decía.
Según el profesor D’arbois, se establecen paralelismos entre la toponimia (nombres) de las diferentes localidades vacceas y de los nombres que encontramos en los diferentes territorios célticos europeos, sobre todo franceses.
Un ejemplo mas que palpable sobre la veracidad de la celticidad de estos dos pueblos, es la utilización de armamento propiamente céltico similar al centro europeo concerniente al periodo del hallstatt. Por ejemplo las cotas de malla, protección creada por los celtas en las edades del hierro y a posteriori copiadas por los romanos. Las espadas de estos pueblos de igual forma eran de las llamadas de antenas, propias y típicas en la región celtica de Iberia. Eran estas espadas largas de doble filo diferentes completamente a las falkatas ibéricas de la costa o a las espadas cortas del norte. Por otro lado no existe constancia de que los celtas meseteños usaran hachas como armas de guerra., algo también idéntico a sus hermanos de centro Europa, y que una vez mas les diferencia por ejemplo de sus vecinos del norte los cantabros, entre los cuales si que se usaban hachas de doble filo como arma habitual. El guerrero arevaco y vacceo acudía a la guerra con su cabeza al descubierto mostrando su pelo largo o protegido por cascos de bronce o hierro de tipo celta francés (galo) conocido como de botón alto. El origen de este yelmo celta se remonta a los primeros tiempos del hallstatt primera edad del hierro. Los soldados solían portar en la batalla una espada como ya hemos visto para la lucha cuerpo a cuerpo, acompañada de una daga de antenas, en algunas ocasiones una espada mas corta y en algunas (no pocas ocasiones) con las temidas falkatas de procedencia ibérica. Sus escudos también eran propios de los celtas nórdicos, es decir escudos largos a diferencia del escudo pequeño y circular propio de los pueblos del cantábrico (procedentes estos de las culturas matriarcales).
Racialmente el arevaco y el vacceo eran pueblos de aspecto similar a los indoeuropeos, entre ellos los griegos establecieron una diferencia fácilmente visible durante los primeros años comparándolos con suvecinos de las costas los iberos. De esta forma el guerrero “celtiberico” seria una población mixta donde predominarían los hombres y mujeres de cabellos rubios y castaños (claros u oscuros), sin descartar una mas que importante aportación de población con pelo oscuro o negro. Hay que decir que estos datos son generalizantes y siempre difíciles de tratar. Es decir; el que la mayoría o un considerable numero de celtiberos en sus primeros años de entrada en la península, tuvieran un aspecto propio a los celtas de centro Europa es algo mas que fácilmente deducible y demostrable, ahora bien tampoco puede decirse por ello que no existieran entre su pueblo gente que no tuvieran esas características y que fueran tan descendientes de los celtas como lo eran ellos. Un ejemplo de esto ultimo lo tenemos en el siguiente caso; ¿podríamos afirmar que los griegos fueron morenos?, en principio si ¿verdad?. Pues Alejandro Magno era rubio de ojos claros, y esta característica no le convertía en un bárbaro del norte, ni le excluía de ser descendiente puro de los helenos.
Los Vacceos y Arévacos tenían el cabello largo (algo propio de las culturas bárbaras) el cual lo trenzaban o agarraban en una cola de caballo. Entre estos pueblos el pelo largo era símbolo de hombre libre. Como lo era entre los germanos, y solo tras la importante influencia romana de la península comenzaron a cambiar su estética por una mas “civilizada”. Por el contrario y a diferencia a sus hermanos Europeos, el celta mesetario prefería la barba al uso del bigote.
En los estrictamente histórico los vacceos y arévacos jugarían un importante papel, no solo en las guerras punicas como mercenarios de Aníbal, al que antes habían resistido a su dominación. Si no que demostraron su arrojo heroico y su constancia guerrera en la epopeya de Numancia. Ciudad mítica que resistió a los ataques de Roma durante largos meses, sin que sufriera derrota en el campo de batalla. Es mas, Numantia (ciudad de los Arévacos) jamás fue vencida en la batalla como todos sabemos, y fue vencida únicamente al aislarla de suministros y víveres durante meses, ante lo cual como dice la leyenda, los numantinos prefirieron suicidarse y prender fuego a la ciudad, antes que rendirse a roma.
Jose A. Alcaide - Los mercenarios españoles de Hannibal

sábado, 9 de octubre de 2010

jueves, 7 de octubre de 2010

Rituales para la tradición goda


Teo Rodríguez junto a Nueva Gothia y Rueda Solar, ha publicado un avance sobre la religión de los antiguos godos, sus tradiciones mitológicas y sus rituales. El estudio no esta terminado, y evidentemente esta sujeto a un cambio constante según avancemos en los mismos. Aun así, desde FRS, recomendamos a los interesados en profundizar en las tradiciones ritualisticas su lectura.
Como bien se indica en el propio escrito, el ritual no ha de ser entendido hoy en día, como una veneración religiosa. Sino como una conmemoración o recuerdo de nuestros antepasados, los cuales son traídos al presente simbólicamente por medio de los rituales.
Religión de los antiguos godos, no es una cátedra arqueológica sobre el tema. Mas bien es una guía espiritual y esotérica, que pretende dar a los nuevos godos un camino identitario para reencontrarse con su pasado. Revindicando una herencia pagana que llega hasta nuestros días por medio de la sangre, y que nos vincula irrefutablemente con los arcanos pueblos indoeuropeos que nos dieron forma e identidad.
El blog no esta terminado en su totalidad, y aun quedan muchos puntos por tocar y tratar. Todo llegara a su momento, siendo actualizado cuando sea oportuno con las novedades pertinentes.
Sin mas, esperemos que disfrutéis con su lectura, ésta os ayude para profundizar y seguir investigando por vuestra cuenta. Y evidentemente, os sirva de guía identitaria sobre la que basar vuestras ritualizaciones conmemorativas junto a vuestros camaradas, descendientes en mayor o menor medida todos ellos de la sangre de esos antiguos germanos que fueron los godos. Y que dieron identidad en España a la mayoría de los reinos medievales de la alta edad media, tales como: Castilla, Toledo, Condados catalanes, Asturias, Cantabria, Navarra, Leon etc.
Como siempre, podeis acceder al link, clikando sobre la imagen.

miércoles, 6 de octubre de 2010

algunos antropónimos a modo de curiosidad

algunos antropónimos a modo de curiosidad

vascones: Doiterus; carpetanos: Doitena; vettones: Dobiterus; galaicos: Doudena y cántabros: Doiderus

carisios: Reburrus, Reburrinus; celtiberos: Reburrus, Reburrino; vacceos: Reburrus; galaicos: Reburinia; astures: Reburrus, Reburrinus, Reburrina y cántabros: Reburrinus y Reburrina. (tal vez provenga la raíz céltica "reb-": rebelde, rizoso)

carisios, autrigones y vascones: Ambatus; celtiberos, vacceos, y cántabros: Ambatus y Ambadus; galos: Ambiacius y Ambigatus; étnicos galos: ambiani, ambibarii y ambiarii. (los ambacti eran unos guerreros galos de élite que acompañaban a los nobles y reyes, una institución semejante a la "deuotio" celtibérica y al "comitatus" germánico)

vascones y carisios: Aunus, Aunius y Aunia; vacceos, celtíberos y astures: Aunus y Aunia

vascones: Uirios, Uiriatis y Uironus; astures: Uirius; vacceos: Uirinius; cántabros: Uironus; galos: Uiriatius, Uiriatia, Uiriatus, Uirius (derivado,
según A. Tovar de la raíz céltica "uiros": hombre)

vascones y astures: Elanis, Elandus, Elanus y Eleasus; vacceos: Elanus, Elesus, Elaesus; celtiberos: Elauus, Elandus, Eladus y Elasunus; carpetanos: Elauus; cántabros: Elanius; dacios: Elatius. (del céltico "elani": ciervo)

autrigones: Araica; caristios: Araus; astures: Araus, Arauus, Araica y Arasua; celtíberos: Arauus, Arauiacus y Araiocus; vacceos: Arauius, Arauus, Araua y Arabus; galos: Arabia, Arabius y Arabus y germanos: Araurica. (relacionado con la raíz céltica "ara-": cultivar el campo)

vascones y galaicos: Carisius, Carisia y Caricus; celtiberos: Carus, Cara, Caricus y Carisius; astures: Caretus; galos, britones, belgas e ilirios:
Carissus, Cariseius, Caratius, Caricus y Caresius. (de la raíz céltica "karos": amigo, amado)

vascones: Anna y Aninus; astures: Anna, Anua y Annua; cántabros: Anna; celtíberos: Anius, Anna, Annius y Ano; galos: Anna y dálmatas e ilirios: Ana, Anno, Annaeus y Anna

caristios, astures y galaicos: Tritius, Trita, Tritis, Triteus, Tridius y Tridia; celtíberos: Tritanus y Tridaius; cántabros: Tridallus. (deriva del
ordinal céltico "tritios": tercero)

caristios: Turouius; vacceos: Turainus y Tureius; vettones: Turanius; cántabros: Turanos (del céltico "torannos": trueno, gran ruido, del que
deriva el teónimo galo Taranis)

¿La celticidad de los vascos?

De hecho, no solo los cantabros eran claramente un pueblo céltico, sino que todo parece indicar que sus vecinos orientales (várdulos. casistios y autrigones, e incluso los vascones), que tradicionalmente se vienen considerando paleoeuskericos (o protovascos), se hubiesen encontrado dentro del area linguistica celtica, o al menos en parte.
En el territorio de los vascones (que habitaban aproximadamente lo que actualmente es Navarra) aparecen restos de lengua paleuskérica, pero son mucho mas importantes los vestigios del uso de lenguas celtibéricas e ibéricas.
Donde sí se documenta ampliamente el paleoeuskera en época prerromana y romana es en Aquitania, en el suroeste francés (en una zoma mas cercana a la península y mas reducida de lo que sería la provincia romana homónima). Esto ha llevado a varios investigadores, como el alemán Jürgen Untermann, a pensar que existió un desplazamiento de población en épocas posteriores a la romana desde el sur de Francia hacia lo que actualmente es el País Vasco, posiblemente debidas al empuje que produjeron las invasiones de los francos. De hecho, es en época visigoda cuando los várdulos y los caristios desaparecen y pasan a ser denominados vascones y cuando las crónicas visigodas hacen referencias a incursiones vasconas y merovingias por la zona.
La arqueologia ha ido poco a poco respaldando estas hipótesis, tal es el caso de la espectacular necropolis merovingia de Alaieta (Nanglares de Gamboa, Alava).
Otros investigadores, como Joaquín Gorrotxategui no comparten esta opinión, pues aunque no niega las invasiones celtas en esa zona, opina que el uso de nombres célticos era una cuestión de prestigio social entre una población paleoeuskaldún que es dominada por una élite social de tipo indoeuropea. Y por otra parte, tal y como dice el mismo: "intentar establecer los límites precisos del antiguo vasco en la península es empresa hoy por hoy, a falta de materiales, imposible, y el intentar establecerlos con exclusividad en oposición a otras lenguas de la zona, un error".
En resumen se puede decir que al realizar una aproximación sobre el idioma vasco y al ser este preindoeuropeo, siempre se ha cometido un error metodológico. Y es pensar que al ser esta lengua propia de unos pueblos que se encontraban en Europa antes de las invasiones indoeuropeas, la presencia cronológica de este idioma en el territorio donde aparece en la época moderna ha de ser anterior a ellas.

Celtas en Cantabria y en el País Vasco. Part I

Pese a la infinidad de estudios realizados a lo largo del siglo XX que han tratado de una manera mas o menos directa el origen étnico de los antiguos cántabros, todavía es fácil encontrar errores de bulto que por ejemplo pueden atribuir a este pueblo un supuesto origen "ibérico" o preindoeuropeo. Esto hace que, aunque en principio hablar de su carácter céltico pueda parecer redundante, en ocasiones sea necesario recordar lo que se ha escrito en los últimos 75 años.
El primer estudio sobre la lengua de los antiguos cántabros lo realizó Antonio Tovar en 1955 y ya destaca claramente el elemento indoeuropeo (celta y "antiguo europeo precelta") de su lengua. Solana Sáinz, Martín Almagro-Gorbea, Gonzalo Ruiz Zapatero, Joaquín Gonzalez Echegaray, Eduardo Peralta, Jose Luis Ramirez Sabala, Javier de Hoz, J. Unntermann, J. Gorrotxategui y Juan Manuel Sobremazas, entre otros, confirman este carácter indoeuropeo céltico y la existencia de algunos restos de tipo precéltico, de tipo "antiguoeuropeo".
La tésera de hospitalidad de Monte Cildá (publicada recientemente en la revista "Complutum") y una inscripción epigráfica hallada en las inmediaciones de Retortillo (Julióbriga, Cantabria) escritas en antiguo celta, así como los nombres indígenas que nos han llegado a través de la epigrafía de época romana parecen dejar bastante claro esto. Nombres como Ambato, Danuvio, Bodo, Bovecio, Cadus, Lugua (femenino de Lug, dios supremo de los celtas), Brigetino, Segaida... son de claro origen celta y muchos de ellos aparecen frecuentemente entre otros pueblos célticos peninsulares e incluso extrapeninsulares.
El mismo término étnico "cántabros" esta formado por la raiz celta *kant- (roca, piedra, peñasco) y el sufijo abr- (presente en los artabri de Galicia, los velabri de Irlanda y los galabroi de Iliria) común en varias lenguas indoeuropeas y que significa "tribu, pueblo". Por tanto, los cantabros son "el pueblo que habita en las peñas", o los "montañeses".
El nombre de las gentilidades (subdivisiones tribales), también son celtas. Por ejemplo los "orgenomescos", compuesto por las raíces célticas org-no-: golpear, matar, destruir (escocés argnachadh: pillaje, saqueo, robo; irlandés argain: destrucción, saqueo; gaélico antiguo orgun: razzia, matanza, destructivo; bretón argadiñ: atacar, hacer incursiones, gritar, invadir; galo Orgenos, Orgetorix) y mesk-: embriaguez, borrachera; por los tanto podemos interpretarlo como "los que se embriagan con la matanza".
Los topónimos prerromanos son igualmente célticos. Monte Vindio (del celta *uindos: blanco), Monte Medulio (*medio: lugar o punto central, como Mediolanum, capital de los insubres -galos cisalpinos-)... y los nombres de ciudades con terminaciones en -briga, son algunos de los muchos ejemplos.
Adolf Shulten en su obra "Cántabros y astures y su guerra con Roma" afirmó que los cántabros eran un pueblo céltico dominado por una élite social de tipo ibérico. Esta élite supuestamente hubiera llegado desde la costa mediterránea a través del Valle del Ebro. Estas "invasiones" ibéricas fueron fruto de una historiografia, hoy completamente superada, que postulaba que los celtiberos eran una mezcla étnica de celtas e iberos que habria surgido fruto de este tipo de "dominación ibérica". Pero la presencia en Celtiberia de elementos culturales de origen mediterráneo se puede (y se debe) explicar mediante otras razones.
Shulten se basó en datos bastante dudosos para afirmar esta ibericidad, como el supuesto uso de un arma como la falcata (supuestamente "ibérica"), que aparece representada en las acuñaciones romanas conmemorativas a la victoria sobre este pueblo. No obstante, tal y como señala Fernando Quesada Sanz en su obra "La Falcata ibérica: arma y símbolo", no existe ninguna prueba arqueologica del uso de este arma en el norte peninsular, por lo que el haber sido representada en las monedas de Carisio puede obedecer a otras razones. Y en todo caso, en la antiguedad no existia una relación directa entre el origen étnico de un pueblo y el uso de un determinado arma, que obedecia a otras muchas razones.
Julio Caro Baroja en su obra "Los Pueblos del norte..." destacó una serie de elementos paleo-euskéricos (o protovascos, una serie de lenguas que mas tarde evolucionarian hasta conformar el vasco moderno) sobre los que se superpodrían los puramente indoeuropeos célticos, lo cual fue seguido por algunos autores, entre los que figuraba, en menor medida, el propio Tovar. No obstante, en su parte lingüística, este supuesto sustrato se fundamenta en estudios sobre la toponimia moderna que en demasiadas ocasiones se dejan llevar por la mera semejanza fonética.
Por ejemplo, se ha relacionado el topónimo Selaya con el término vasco "zelai", aunque en realidad procede de "Sel de la Haya" (así aparece en escritos del siglo XVI). Un "sel" es un término montañés (dialecto romance de tipo leonés que se ha hablado en Cantabria hasta finales del siglo XIX y cuyos restos castellanizados se conservan hoy en dia en las zonas rurales mas apartadas) con el que se designa a prados cultivados: Sel deriva del céltico sedl-: sembrar, cultivar. Sel de los Tojos, Sel de la Carrera... son ejemplos claros que se repiten en la zona.
Otros argumentos para tratar de respaldar el origen preindoeuropeo de los cantabros que se nos presente luchando con pueblos celtas (los vacceos) y apoyando a pueblos preindoeuropeos (los aquitanos). Esto obliga a hacer un pequeño repaso a los acontecimientos bélicos en los que participaron.
Pese a que la primera referencia a los cántabros la hace Catón en sus escritos sobre su campaña contra los celtíberos del año 195 a.C., es en la campaña de Lúculo en el año 151 a.C. cuando se les nombra tomando parte en un conficto bélico (si se obvia su participación en las Gueras Púnicas), es esta ocasión en apoyo de los vacceos.
Posteriormente, en el año 137 a.C. cundió el pánico entre el ejército de C. Hostilio Mancio que asediaba Numancia, al difundirse la noticia de que un ejército de vacceos y cántabros acudía en socorro de los numantinos, por lo que este cónsul inició una retirada nocturna con fatales resultados (para el, claro).
En las Guerras Sertorianas los cántabros tomaron parte de Quintio Sertorio junto a celtíberos y vacceos, mientras que autrigones y berones se decantaron por el bando romano. Años después, en la conquista romana de la Galia se nos presenta en el año 56 a.C. a los cántabros ayudando a los aquitanos en su lucha frente al legado Publio Craso. Mas tarde, en el transcurso de las Guerras Civiles Petreyo recluta tropas auxiliares de entre los celtiberos, lusitanos, vacceos y cantabros, siendo derrotados en Ilerda en el año 49 a.C. junto al resto de su ejército.
Por último, en el año 29 a.C. los cántabros, junto a los vacceos y los astures, protagonizan lo que se considera el inicio "oficial" de las Guerras Cántabras. Este seria el ultimo episodio de lucha de los vacceos, tras 200 años de enfrentamientos frente a púnicos y romanos.
Como vemos, las fuentes clásicas nos presentan a los cántabros como aliados tradicionales de vacceos, astures y céltiberos, pueblos todos ellos de origen céltico que fueron, junto a los lusitanos y galaicos, los que mas dura resistencia opusieron al imperialismo romano. Por contra, si que aparecen en bandos opuestos a autrigones, turmogos y vascones, tradicionales aliados romanos.
El párrafo inicial que nos citan las fuentes sobre las Guerras Cántabras (Lucio Annio Floro, Paulo Orosio y Dión Casio) que nos presentan a los turmogos, autrigones y vacceos sufriendo las incursiones bélicas cántabras, constituyen claramente la "justificación oficial" que da Augusto para iniciar la invasión del territorio de los cántabros y astures y por tanto no debe ser tenida en cuenta, pues tal vez tan solo se trataban de ataques a intereses romanos.
En todo caso, si algo caracteriza a la historia de los pueblos célticos son las continuas disputas que hubo entre ellos mismos(al igual que en infinidad de otros pueblos con una organizacion social gentilicia, como germanos, eslavos...). Por lo que intentar sustentar una adcripción cultural en base a este tipo de datos me parece un sinsentido.

martes, 5 de octubre de 2010

S.O.S Lobo Iberico

Si un pueblo elimina a los animales a los que sus antepasados estuvieron vinculados espiritualmente. Parte de ese pueblo y de su identidad habrá desaparecido con ellos.

Recordamos. En Noviembre nº 2 de Desperta Ferro a la venta


La guerra en el mundo celta, por Alain Deyber, doctor en Historia Antigua por la Sorbona.
Evolución de la panoplia y tácticas galas, por Fernando Quesada Sanz, profesor de Arqueología, UAM.
La batalla de Telamón, por Carlos Javier Pacheco.
Brenno y el ataque a Delfos del 279 a. C., por Francisco Gracia Alonso, profesor de Prehistoria, UB.
El fin de la Céltica hispana: las Guerras Celtibéricas, por Eduardo Sánchez-Moreno, profesor de Historia Antigua, UAM.
El celta en el imaginario grecorromano, por Alberto Pérez Rubio.
Arqueología de un mito: Celtomania y Celtoescepticismo, por Tomás Aguilera.
Entrevista a Frank Mathieu, armero y especialista en reconstrucción gala.
Reseñas de libros, miniaturas y juegos.
Y además, introduciendo el nº 3: Vikingos en Irlanda, por Andy Halpin, conservador del Museo Nacional de Irlanda

Fin de semana medieval en Burgos

Fin de semana medieval en Burgos. Combate de dos caballeros castellanos del siglo XII. Combate a tres toques, no a resistencia.

lunes, 4 de octubre de 2010

El Monte Bilibio y las inscripciones de Baelibio

Hoy nos hacemos eco de una hipótesis que relaciona el Monte Bilibio, en La Rioja, con dos documentos epigráficos de la ermita alavesa de San Bartolomé, en Angostina. En estas inscripciones aparece el teónimo Baelibio, que el autor, que hoy traemos a colación, Andoni Sáenz de Buruaga, identifica con un posible culto a este monte. Cierta o no esta especulación, el Monte Bilibio guarda un rico pasado, pues en él existió un castro, además de ser un lugar de eremitas, donde existe una ermita que consagra al que dicen fue el anacoreta que frecuentaba aquellos parajes, San Felices, y a donde cuentan llegó el mismísimo San Millán en busca de las enseñanzas de San Felices. Todo esto, junto con las ruinas de un castillo que sobre aquel monte se alzaba, nos hace comprender que aquel fue un lugar de gran importancia desde tiempos muy antiguos. El monte está horadado de distintas cuevas y abrigos, donde la Cueva de Páceta cuenta la tradición que fue la que habitó San Felices.
El hallazgo en la parte meridional de Álava, en las proximidades de La Rioja, de un ara votiva de época romana con el teónimo Baelibio, además de replantear anteriores lecturas sobre otro ejemplar ya conocido del lugar, suscita derivados comentarios acerca de su posible conexión con el actual orónimo de Bilibio emplazado en aquel mismo contexto espacial (Haro, La Rioja). En este sentido, sugerimos su vinculación con el culto naturalista de los montes. Diversos indicios y testimonios –a veces de heterogénea trascendencia temporal- documentados en el ambiente próximo, pudieran justificar la hipótesis propuesta.
Referencias al culto precristiano del Monte Bilibio (La Rioja)", Andoni Sáenz de Buruaga

El desafio de los castellanos

Los castellanos pensaron luego en vengar a su rey, desafiando a los de Zamora porque habían acogido a Vellido. El encargado del reto fue don Diego Ordóñez, quien armado de todas armas y cubriéndose con el escudo, llegó a la muralla, llamó a voces a Arias Gonzalo, y le dijo: “Vosotros habéis acogido al traidor Vellido, y es traidor el que tiene consigo un traidor. Por esto reto a los zamoranos, tanto al grande como al chico; reto al vivo como al muerto, al que ha nacido como al que está por nacer; reto a las aguas que bebieren, a los paños que vistieren; reto a las hojas del monte y a las piedras del río”.
Esta curiosa fórmula de reto, que abarca a los seres animados e inanimados de una ciudad, no se nos conserva más que en este poema, pero debe ser bien auténtica; algunas partes de ella se repiten con otro motivo en los contratos medievales. Sin embargo, la fórmula del reto que responde a la solidaridad penal del derecho germánico, de que ya hablamos, sonaba a cosa arcaica e inaceptable para el poeta que dio la última redacción del poema, pues hace que Arias Gonzalo responda como quien no comprende y rechaza esa especie de entredicho en que el retador pone todas las cosas vivas y muertas de la ciudad: “En lo que los grandes hacen, ¿qué culpa tienen los chicos; ni los muertos en lo que no vieron? Pero quitando a los muertos y a los niños, por todos los demás acepto el reto y te digo que mientes”. El mentís era palabra sacramental del desafío.
Ramón Menéndez Pidal

Los hunos aliados de los godos en Tracia

Amiano menciona a los hunos y alanos tomando parte junto con los godos en los saqueos tras esta gran derrota romana. Sin duda, no se separaron después de romper el cerco en los montes Haemus. Y debido a que no hubo muchos supervivientes para contarlo, Thompson piensa que quizá el ataque por la caballería fue encabezado por los hunos, pero Maenchen- Helfen rechaza tajantamente esta suposición. A pesar de esta gran victoria, el principal problema de los bárbaros seguía siendo la falta de víveres. Y, debido a su malnutrición fueron las víctimas propicias de las grandes epidemias de peste. Tan grande fue la destrucción de los cultivos, ganados y hombres que hasta las ciudades y aldeas no directamente involucradas en las luchas comenzaron a sufrir hambre. Después de Adrianópolis numerosos grupos de visigodos se vieron forzados a unirse al ejército romano para poder comer.
El Imperio romano estaba muy afectado tras la derrota de Adrianópolis y la muerte de Valente y son numerosos los autores que «veían en los hunos los heraldos del fin del mundo o el instrumento de la cólera divina (...) que por un lado, debilitaba el poderío romano y también a la cristiandad, y, por otro, había determinado la muerte del emperador (convertido al arrianismo)castigando así a un hereje». Roma estaba en peligro y el fin del mundo parecía estar cerca.
«No sólo era aterrador el peligro huno sino que además la peste, la carestía y el hambre se extendían por todas partes. Lo que hace decir a San Ambrosio que estaba llegando el momento, ya presagiado por los profetas, en el que había que 'congratularse con los muertos y compadecerse de los vivos'.».
El retraso de Graciano en acudir en ayuda de Valente puede explicarse por el hecho de que se detuvieron para luchar contra los pueblos que los mismos hunos habían empujado hacia Pannonia y, quizá, contra los hunos. Ambrosio escribió en el 378: «Hemos oído que a lo largo de la frontera, desde Tracia, Dacia ripensis, Moesia y Valeria hay una invasión de predicadores blasfemos y bárbaros.» Más tarde dice: «Los hunos cayeron sobre los alanos, los alanos sobre los godos, los godos (los visigodos de Atanarico que no se habían unido a Fritigemo) sobre los taifali y sármatas: los godos, exiliados de su patria, nos hicieron exiliados en Illiricum, y todavía no ha llegado el En esta misma línea Pacato (XI, 4) escribió, «Lo que los godos devastan, los hunos lo saquean, los alanos se lo llevan, Arcadio luego lo echará de menos».
En diciembre del año 378, el general Teodosio, entonces en España, fue llamado, y derrotó a los invasores. finales de este año en Trier, Ausonio recibió noticias de grandes victorias romanas sobre los bárbaros (y a finales del año siguiente, exaltará a Graciano por haber pacificado las fronteras del Rhin y del Danubio «en un solo año»). Sin embargo, estas victorias no eran tan decisivas como parecían en aquel momento.
Extracto del libro – Los Alanos

domingo, 3 de octubre de 2010

Así fueron los alanos


Los alanos son generalmente altos y hermosos, teniendo los cabellos casi todos rubios. Su mirada antes es marcial que feroz, no cediendo a los hunos en la rapidez del ataque y carácter belicoso: pero están más civilizados en su manera de vestirse y alimentarse. El goce que los caracteres pacíficos y tranquilos encuentran en el reposo, lo hacen ellos consistir en los peligros y la guerra. Para los alanos el honor supremo es perder la vida en el campo de batalla. Morir de vejez o de accidente es un oprobio para el que no tienen bastantes ultrajes, y matar un hombre es heroísmo nunca bien celebrado. El trofeo más glorioso es la cabellera del enemigo, sirviendo de adorno al caballo del vencedor. Los débiles por edad o sexo se ocupan, fuera y en derredor de los carros, de las cosas que no exigen fuerza corporal. Pero los hombres robustos, avezados desde la infancia en la equitación, consideran deshonroso servirse de los pies. La guerra no tiene accidentes en que no hayan hecho riguroso aprendizaje: por eso son excelentes soldados. Si los persas son guerreros por naturaleza, lo deben a que originasiamente circuló por sus venas la sangre escita.
Entre ellos la religión no tiene templo ni edificio, ni siquiera un santuario cubierto de paja. Una espada desnuda, clavada en el suelo, es el emblema de Marte, o mejor dicho, del dios de la guerra, la divinidad suprema y altar de su bárbara devoción.
Amiano Marcelino

El poema de Fernan Gonzalez, como reflejo de la rivalidad entre Castilla y León

Sin estas atenuaciones ridículas y las otras a que ya hemos aludido, el Poema de Fernán González refleja bien la época de acritud irreconciliable en la rivalidad entre Castilla y León; el poema es de origen castellano y por eso mira al rey de León sin simpatía, es más: sin respeto alguno.
Es una muestra de esa epopeya feudal de los vasallos rebeldes, la cual produjo en Francia muchas obras como Les quatre fils Aymon o Girard de Russillon, donde se cuentan las guerras de poderosos barones contra la monarquía.
En España el género apenas arraigó, a causa de la escasa fuerza que en ella tuvo el feudalismo, especialmente en Castilla, cuyo espíritu democrático fue siempre acentuado, y en cuyo seno no pudo desarrollarse una epopeya feudal una vez terminadas las reyertas, que podríamos llamar exteriores, con el rey de León. Además nunca el vasallo rebelde fue tipo predilecto en la poesía castellana, y es bien de notar que Fernán González mismo consigue su independencia, más que por una guerra por un contrato.
Ahora bien, este contrato pudiera ser uno de esos lazos inescrutables, arriba aludidos, que traban la epopeya castellana con las tradiciones de los visigodos. Castilla, en servidumbre de León, libertada en nombre de un caballo y un azor, recuerda la leyenda, recogida por Jordanes, de cómo los godos, padeciendo servidumbre en una isla, fueron liberados mediante el pago de un caballo. Además, para que se aplicase a Fernán González esta vieja leyenda gótica, pudo dar ocasión cualquier documento notarial entre el rey leonés y el conde castellano.
En la Edad Media el que recibía una donación entregaba en cambio al donante cualquier objeto de pequeño valor para dar a la donación, en vez de su carácter de acto gratuito, el indispensable carácter de una compra o de un cambio, y a esto se llamaba roboratio o corroboración. Los objetos usuales para esta roboratio eran muchos: una pequeña suma de dinero, un par de guantes, una capa, cierta cantidad de vino o de trigo, una mula, un caballo, un azor. El caballo y el azor juntos se hallan sirviendo de roboratio en varios documentos de los siglos X y XI, y podemos suponer que sirvieron para una donación, verdadera o apócrifa, en que el rey de León cediese a Fernán González varios derechos sobre el condado, por lo cual pudo decirse que el rey había cedido el condado a cambio de un caballo y un azor.
Ramón Menéndez Pidal

sábado, 2 de octubre de 2010

Espadas, amigos y lobos

Un modesto montaje con fotos de nuestros entrenamientos, rituales, quedadas, debates, y rutas de montaña que solemos realizar. Alternadas con imágenes de un animal que admiramos, igual que admiraron nuestros antepasados celtiberos. Y que consideraríamos un tremendo error que desapareciera de nuestras montañas y bosques. El viejo dios lobo Vaelico guió el alma de los guerreros en la hispania celta, y hoy es un símbolo totémico de la resistencia.
Utilizando una frase que hizo celebre Félix Rodríguez de la Fuente:

para que en las noches españolas no desaparezcan los hermosos aullidos del lobo

Vivir el presente sin olvidar el pasado

viernes, 1 de octubre de 2010